103 Mil jóvenes votarán con dni amarillo el 12 de abril: reniec abre la llave del padrón
El domingo 12 de abril de 2026, miles de peruanos cruzarán por primera vez la puerta de un colegio electoral con la misma cartera que usaban para entrar al colegio secundario: el DNI amarillo. La resolución 000039-2026/JNAC/RENIEC convierte ese trozo de plástico —vencido o no— en un pasaporte válido para ejercer el voto, y de paso desata una discusión que va más allá de la logística: ¿cuántas barreras burocráticas está dispuesta a tolerar una democracia antes de convertirse en trámite?
La medida que nadie pidió pero todos necesitaban
La idea surgió en una mesa de crisis del Reniec cuando los técnicos revisaron el padrón cerrado en octubre pasado: 103 827 ciudadanos aparecían como «mayores de edad» pero con código de menor. La brecha no era un error informático; era la foto de una generación que cumple 18 entre enero y abril y que, por pura inercia, sigue cargando el documento que le dieron a los 15. En vez de mandarlos a colas interminables tres meses antes de una elección, la jefatura nacional decidió extender la vigencia de todos los DNI —amarillo, azul o electrónico— solo para el día de la elección. Un parche, sí, pero un parche que evita que 100 000 historias personales se queden sin final en una mesa de sufragio.
El detalle que callan los comunicados oficiales: la resolución no solo salva a los recién llegados a la mayoría de edad. También le da oxígeno a los que ya pasan los 30 y aún no han renovado. Entre los 26 y 39 años hay 10 053 peruanos que figuran con DNI amarillo. La razón varía: unos perdieron la cita, otros la fe, y algunos simplemente olvidaron que la vida adulta también exige papeles.

El día en que lima será capital de los olvidados
Si el voto es un gesto íntimo, la logística es una feria de números. De los 785 676 DNI listos que nadie ha retirado, casi 300 000 duermen en una bodega de Lima. Piura, Trujillo y Arequipa completan el podio de la desidia. La ironía: las regiones que más quejan de la centralización son las que menos documentos recogen. El Reniec abrirá cuatro agencias capitalinas en horario extendido el fin de semana previo, pero la medica llega tarde: la campaña electoral ya está en la calle y los partidos gastan más en tiktokers que en explicar cómo se vota.
La cifra habla por sí sola: el 38 % de los DNI amarillo pertenece a hombres. El machismo también se mide en la cola: los padres suelen tramitar el documento de las hijas «por seguridad», mientras los hijos se lo dejan a la buena de Dios. Resultado: 57 527 varones seguirán llevando el plástico dorado a la universidad, al banco y, ahora, también a la urna.

El consejo que llega cuando el tren ya partió
El Reniec recomienda tramitar el DNI de adulto desde los 17. Buen consejo, solo que llega en marzo, cuando las citas online para abril están colapsadas. La lección: en Perú, la prevención es un lujo y la improvisación, la norma. El certificado de firma digital, esa ventanita que se activa al cumplir 18, sigue siendo un enigma para quienes apenas aprenden a llenar su primera ficha de votación. Mientras tanto, los colegios electorales ya reciben las cajas de actas y el INDECI actualiza el mapa de riesgo: lluvias, deslizamientos y ahora también la fila de los DNI amarillo.
La próxima vez que un político prometa «modernizar el Estado», debería empezar por algo simple: que la mayoría de edad no dependa de un color. Porque el 12 de abril, cuando los jóvenes desplieguen su DNI amarillo ante el miembro de mesa, no estarán solo votando por un presidente. Estarán ratificando que la democracia peruana sigue viva, aunque sea a fuerza de parches, resoluciones y la eterna paciencia de quienes aprendieron a ejercer derechos antes que a renovar plásticos.
