1,3 Millones de peruanos se lanzarán a la carretera esta semana santa: el plan que evitará el caos
1,3 millones. Esa es la cifra que ya enciende los motores del Estado. Semana Santa 2026 convertirá la geografía peruana en un tablero de ajedrez donde cada ficha es un viajero que avanza sin piedad hacia su destino. Ositrán no solo lo sabe: ha desplegado un operativo que raya en la precisión militar para que el desplazamiento no se convierta en una trampa mortal.
La Carretera Central será la arteria más pulsante. Concesionarios que facturan en dólares y usuarios que pagan en soles compartirán el asfalto durante 96 horas de infierno cotidiano. El truco para no quedar varado es tan sencillo como ignorado: auxilio mecánico gratuito cada diez kilómetros, 24 horas, sin letra pequeña. Basta con detenerse junto a un poste SOS o marcar el 1841. Pero hay un detalle que nadie menciona: la grúa llega, sí, pero la cola de espera puede superar las tres horas si la lluvia decide jugar sucio en la vertiente selvática.
El aire también se satura: el jorge chávez convertido en fortaleza
Mientras el asfalto cruje, el cielo se llena. En Cusco, Arequipa e Iquitos los mostradores se convertirán en corrales humanos. Ositrán ha instalado Oficinas Desconcentradas que suenan a chiste burocrático pero que, en la práctica, funcionan como consulados del pasajero enfurecido. ¿Vuelo cancelado? Allí te explican cuánto te deben por alimentación y hospedaje sin que te traten como un mendigo. El Centro de Orientación del Jorge Chávez —ese gigante hormiguero de vidrio— estará abierto durante todo el feriado. No es caridad: es la forma de evitar que un pasajero furioso se convierta en trending topic.
El plan no es papel mojado. Cinco Centros de Gestión y Monitoreo —Lima, Piura, Arequipa, Junín y Huamachuco— funcionan como C5i de carreteras: geolocalización, drones, cámaras térmicas y línea directa con Gopi. Desde allí se decide dónde enviar la ambulancia, cuándo cerrar un tramo y, sobre todo, a quiélechar la culpa del taco vehicular.

La otra guerra: la que no se ve en los mapas
La Sutran ha declarado la guerra al transporte informal. Multas de hasta 12.600 soles al que cargue pasajeros sin la tarjeta de circulación en regla. Pero el enemigo es escurridizo: colectivos que parten desde las cuadras 10 y 11 de la Túpac Amaru, buses que fingen ser de empresa y terminan en la carretera Panamericana con 40 almas a bordo y cero seguro. La orden es clara: reportar por WhatsApp al 982 749 999. Funciona, pero requiere foto, ubicación exacta y algo de valentía. El conductor enfurecido te puede señalar como soplón.
La moraleja es tan antigua como el asfalto: planificar no es opcional. Consultar el estado de la vía en www.ositran.gob.pe puede ser la diferencia entre llegar a la plaza de armas de Ayacucho para ver la procesión del Señor de los Temblores o pasar la noche en el kilómetro 78 comiendo sancochado de carpa. La cifra habla por sí sola: el 38 % de los accidentes interprovinciales ocurren entre los días jueves y domingo de Semana Santa. El Estado ha puesto los medios; el resto depende de si se respeta el límite de velocidad y del milagro de no cruzarse con un camionero que lleva 18 horas sin dormir.
Perú se mueve. Y cuando se mueve, duele. Pero esta vez hay un plan. Que no se diga que no se avisó.
