Abá s exige un alto al fuego en gaza y cisjordania, con el líbano

Jerusalén, 8 de abril – El presidente palestino Mahmud Abá s ha urgido a que la reciente tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán se extienda a los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, así como al Líbano, en un escalofriante mensaje que desafía el equilibrio regional.

Tregua intermitente, demandas palestinas

En un comunicado emitido por la agencia de noticias Wafa, la Presidencia palestina calificó el alto el fuego como un «paso positivo e importante» hacia la estabilidad, aunque con una condición clara: la inclusión de las Franjas de Gaza y Cisjordania, así como el fin de la agresión contra el Líbano, donde Israel mantiene una ofensiva aérea y terrestre sin cesar.

La situación en Cisjordania se mantiene tensa, con una ola de violencia suicida perpetrada por colonos israelíes que ha cobrado la vida de siete palestinos desde el inicio de la escalada de violencia el 28 de febrero. La Policía israelí ha implementado un férreo control en la Ciudad Vieja de Jerusalén, bloqueando el acceso de los residentes palestinos a sus negocios y a la Explanada de las Mezquitas durante el Ramadán, un episodio que, según fuentes locales, se produce a raíz de las medidas de seguridad reforzadas por el ejército israelí.

Víctimas y un conflicto sin fin

Víctimas y un conflicto sin fin

La guerra entre Estados Unidos e Irán ha dejado un saldo trágico de cuatro víctimas palestinas, mujeres que perdieron la vida en un bombardeo que impactó junto al salón de belleza en Beit Awwa, en el sur de Cisjordania. Este incidente, sumado a las muertes de al menos 23 palestinos, incluyendo cuatro miembros de una misma familia – dos de ellos niños – durante una redada en Tamún, ilustra la brutalidad del conflicto y la profunda angustia que sufre la población civil.

Abá s ha enfatizado que este paso es «fundamental para fortalecer la soberanía, la seguridad y la estabilidad de todos los países de la región», y ha agradecido los esfuerzos de Pakistán para lograr un alto el fuego. Pero la realidad es que la violencia persiste, alimentada por la ocupación israelí y la falta de una solución política viable.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) aún no ha publicado las cifras definitivas de la última semana, pero las imágenes que llegan desde Cisjordania son desgarradoras. La tregua, por ahora, se mantiene como un espejismo en un horizonte plagado de desesperanza.

La situación en Jerusalén, con el cierre de la Ciudad Vieja y la restricción de la libertad de movimiento para los palestinos, es un síntoma de la profunda división y la falta de perspectivas que caracterizan este conflicto.