Ábalos admitió un piso para su expareja: ¿y la trama de las mascarillas?

Jéssica Rodríguez, la expareja de José Luis Ábalos, ha desvelado detalles íntimos y comprometedores durante su testimonio en el juicio por la presunta adjudicación irregular de contratos de mascarillas. La declaración, cargada de tensión, ha puesto en entredicho la gestión del exministro de Transportes y ha reabierto interrogantes sobre el alcance de una posible trama.

Un regalo inmobiliario en plena plaza de españa

Rodríguez confesó que Ábalos le ofreció la posibilidad de elegir un piso en una ubicación privilegiada de Madrid, la Plaza de España. Según su relato, el entonces ministro le instó a buscar una vivienda que se adecuara a sus necesidades, argumentando que, con 30 años, era momento de independizarse de sus compañeras de universidad. Un gesto que, a juicio de la Fiscalía Anticorrupción, podría estar vinculado a la trama de las mascarillas, ya que el alquiler del inmueble habría sido cubierto por la red de empresas investigadas.

La mujer, visiblemente afectada, reconoció que daba por hecho que Ábalos se encargaba del pago, evitando “preguntas innecesarias”. Pero lo que nadie cuenta es que, al mismo tiempo, el exministro seguía residiendo en la vivienda perteneciente al Ministerio, generando una situación de aparente doble vida.

Contrataciones

Contrataciones 'amigueras' en ineco: ¿favores o negligencia?

El testimonio de Rodríguez también ha abordado su controvertida contratación en Ineco, una empresa pública donde percibió ingresos sin realizar tareas efectivas, según ha declarado. La ahora imputada se defendió argumentando desconocimiento sobre la naturaleza pública de la empresa y asegurando que se trataba de un simple “favor” de Ábalos o de Koldo García, ambos con una reputación de amplias relaciones. La ironía radica en que, según su versión, la entrevista se realizó de forma informal y no culminó en un puesto de trabajo real.

Alejandro Luzó, fiscal jefe de Anticorrupción, cuestionó la falta de actividad de Rodríguez en Ineco, pero la testigo insistió en que su paso por la empresa se limitó a una breve reunión con el hermano de Koldo, Joseba García, quien simplemente le mostró su oficina y le ofreció un café.

Una relación secreta con consecuencias políticas

Una relación secreta con consecuencias políticas

Rodríguez reveló que su romance con Ábalos comenzó en octubre de 2018 y se desarrolló en secreto durante casi un año y medio. La relación, según su testimonio, llegó a su fin cuando Ábalos, a las puertas de una posible reelección en el Gobierno, se negó a abandonar a su esposa. “Él iba a continuar en su vida paralela y yo no estaba dispuesta a seguir en esa situación cuatro años más”, declaró Rodríguez, añadiendo que el exministro se sintió culpable por alterar su estilo de vida y le prometió que podría permanecer en el piso mientras continuara estudiando.

La declaración de Rodríguez ha dejado en evidencia las contradicciones y los posibles conflictos de interés que rodean la figura de Ábalos, poniendo en jaque su futuro político y complicando aún más la investigación sobre la presunta trama de las mascarillas. La fiscalía parece haber encontrado un testigo clave que, a pesar de su aparente inocencia, ha abierto una puerta a la verdad, dejando entrever una red de favores y conexiones que podrían tener ramificaciones mucho más amplias de lo que se pensaba inicialmente.