Ábalos, el 'jefe' que movió 6,7 millones en mascarillas: la uco desvela la clave del 'payola'

Madrid, 27 de abril – La decimoquinta jornada del juicio por la trama de las mascarillas ha sido, sin duda, la más intensa hasta la fecha. La Unidad Central Operativa (UCO) ha presentado un retrato contundente de José Luis Ábalos, no como un mero implicado, sino como el ‘miembro cualificado’ de una organización, el ‘jefe’ que, según sus investigaciones, orquestó la entrega de contratos a dedo.

El ‘payola’ de aldama: la verdad que el exministro ocultó

Los agentes de la UCO han desmontado la teoría de que la trama se basaba únicamente en la influencia de Víctor de Aldama. La investigación revela que el empresario fue el ‘que paga’ y el ‘que exige’, generando un flujo de dinero que, según la UCO, “engrasó la máquina” de la administración. Aldama, según la UCO, no actuó solo; su ‘dominio’ y ‘mandato’ se extendían sobre Koldo García y otros implicados, quienes “nunca han sido reacios, ni expresado reticencias. Siempre han emprendido la acción que les han marcado”.

La UCO ha subrayado la ‘gran capacidad’ de la trama para ‘permear las diferentes administraciones’, gracias a la ‘cualificación’ de Ábalos y la ‘extrema’ habilidad de Koldo García para moverse en los diferentes ambientes. Se han detectado accesos ‘totales’ a ‘altas instancias’, evidentes en gestiones como el rescate de Air Europa o la visita de la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, a España en 2020, información que, según los investigadores, fue transmitida directamente al presidente Pedro Sánchez.

Detalles que revelan la complejidad del esquema

Detalles que revelan la complejidad del esquema

La investigación ha expuesto un entramado de favores y ‘dávidas’ que se extendían más allá de los contratos de mascarillas. Se ha evidenciado el pago de 6,7 millones de euros a Aldama, a través de un ‘testaferro’, incluyendo el alquiler del piso de su expareja, Jessica Rodríguez. La UCO ha destacado que Aldama “entiende que a través de esa manera va a tener comprada la voluntad del ministro”, pagando “el nivel de acceso al ministro” a una cifra aún no especificada, pero que ya supera los 10.000 euros mensuales. Además, se han vinculado a figuras como la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, a través de la cual se consiguió el contrato de Jessica Rodríguez, y a Claudia Montes, ascendida en Logirail a pesar de sus irregularidades. Los agentes han destacado el ‘rol destacado’ de Pardo de Vera en la operación.

La jornada ha estado marcada por la insistencia de la abogada de Aldama, quien ha intentado desviar la atención, pero la UCO ha reafirmado que el ‘comisionista’ no ha aclarado puntos clave. Los agentes han señalado que la ‘gran capacidad’ de la trama para ‘engrasar la máquina’ se evidenció en el uso de ‘dinero en efectivo’ para ‘compensar’ a los implicados, incluso después de abandonar el Ministerio. La intervención de coches de lujo, como un Ferrari, corroboraba el ‘tren de vida’ de Aldama, financiado con los ingresos derivados de los contratos.

Ante la insistencia de la defensa, el teniente coronel ha reiterado que el dinero, y los favores, no fueron “aleatorios”. El exministro, por su parte, era quien decidía la cantidad a pagar como regalos a su expareja. La jornada concluyó con la constatación de que la UCO ha desentrañado una red compleja, donde la influencia y la corrupción se entrelazaron para beneficiar a unos pocos, a costa del erario público.