Abren cinco albercas gratis en cuauhtémoc para semana santa

Mientras el resto de la capital se vacía, la alcaldía Cuauhtémoc apuesta a que los capitalinos se queden en casa y se metan al agua. Desde el jueves 2 hasta el domingo 5 de abril cinco deportivos convertirán sus canchas en piscinas públicas, sin malla, sin pago, sin pretexto.

La maniobra llega cuando la CDMX despide a más de dos millones de veraneantes rumbo a costas vecinas y la economía local pierde el pulso de una semana entera. Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa cuauhtémoc, firma así un contraataque low cost: si la gente no puede ir a la playa, la playa —o su versión sobada de cloro— irá a ella.

Los cinco puntos donde el agua es gratis

El mapa es una línea recta que atraviesa la demarcación de norte a sur: Deportivo 5 de Mayo en Tlatelolco, Deportivo Antonio Caso en la colonia Morelos, Deportivo Guelatao en el Centro, Deportivo Morelos en Peralvillo y Deportivo Cuauhtémoc en Buenavista. Horario corrido: diez de la mañana a cuatro de la tarde. Nadie pide credencial de elector ni combate el sol con el brazo de la misma.

La medida no es tan espontánea como parece. El año pasado la alcaldía apenas abrió dos albercas portátiles y la fila dio la vuelta a la manzana. Este año duplican número y presupuesto: 160 mil pesos en lonas de cloración, colchonetas y vigilancia privada que patrullará con chaleco y radio, porque el agua también genera pleitos. La seguridad, prometen, será “tipo playa”: entrada y salida por puntos únicos, bolsas de agua potable y carpas de sombra para los que no aguantan el rayo.

Una semana sin templo pero con olas de cemento

Una semana sin templo pero con olas de cemento

Para la mayoría de las familias de la zona centro la Semana Santa ya no es sinónimo de procesión: es la foto de los niños en la orilla, aunque la orilla sea de azulejo. El dato lo confirma el Instituto de Investigaciones Turísticas: el 62 % de los habitantes de Cuauhtémoc no sale de la ciudad durante el asueto. Les faltan días de vacación o les sobra renta mensual. La alcaldía lo sabe y por eso convierte lo deportivo en lo recreativo, lo público en lo cotidiano.

El desgaste de la tela de las lonas será el termómetro del éxito. Se calculan 35 mil cuerpos mojados en cuatro días, un 40 % más que en 2024. Si la cosa funciona, prometen repetir en agosto, cuando el calendario escolar también se rinde y el asfalto huele a huevo cocido. La clave, dicen los técnicos, es cambiar el agua cada noche: 80 mil litros que desembocarán en el drenaje y regresarán limpios a la red antes de que el sol vuelva a picar.

La capital seguirá siendo tierra sin mar, pero esta semana Cuauhtémoc le gana la apuesta al Caribe que nunca tuvo. Cuando el reloj marque las cuatro y el silbato cierre el acceso, los niños saldrán arrastrando toallas empapadas y regresarán a sus departamentos con el olor a cloro pegado a la piel, la única sal que muchos conocerán esta Semana Santa.