Adorni se ahoga en su propio relato: dos jubiladas le prestan 200 mil dólares y la escribana debe explicar cómo
La escribana Adriana Mónica Nechevenko deberá sentarse el 8 de abril en la oficina del fiscal Gerardo Pollicita y explicar por qué dos jubiladas desconocidas le prestaron 200 mil dólares al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que comprara un departamento de casi 200 m² en Caballito. La cifra habla por sí sola: cubrió el 87 % del valor de la operación.
La historia oficial colapsa apenas se la toca. Las prestamistas, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, declararon a la prensa que nunca vieron al funcionario. Aun así, constan como acreedoras hipotecarias en la escritura. El préstamo, dice la documentación, se firmó el mismo día de la compra: 18 de noviembre de 2024. El expediente, que tramita ante el juez Ariel Lijo, ya tiene un primer testigo y un primer agujero.
Una casa de fin de semana que no aparece en los papeles
Mientras la operatoria de Caballito despierta sospechas, aparece otra pista. En paralelo, Adorni y su esposa Julieta Bettina Angeletti adquirieron una casa en el country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz. La denunciante, la diputada Marcela Pagano, detectó que la misma escribana Nechevenko también rubricó esa escritura. La fiscalía sospecha que el patrimonio del funcionario creció más de lo que sus ingresos permiten y quiere saber si alguien le financió ese salto.
Adorni, sin embargo, olvidó declarar la venta de su anterior vivienda en Parque Chacabuco. La omisión figura en su última DDJJ ante la Oficina Anticorrupción. Un error menor, dirán algunos. Para Pollicita es un indicio más de que hay algo que no quiere verse.

Los vuelos a punta que pagó un amigo
La investigación no se limita a ladrillos. El fiscal también ordenó medidas para reconstruir quién costeó los vuelos privados que Adorni compartió con el periodista Marcelo Grandío, contratista de la TV Pública. La empresa Imhouse, de Grandío, figura como pagadora del viaje de carnaval a Punta del Este. El canal que Adorni supervisa le compra contenidos al amigo que lo invita a volar. El entramado se cierra solo.
Pollicita ya requirió registros de propiedad, automotores y cuentas bancarias. La hipótesis es clara: si el patrimonio no cuadra, alguien lo habrá compensado. La escribana tiene la llave de esa puerta. El 8 de abril deberá decidir si la abre o si prefiere callar y quedar dentro.