Águila destroza al invicto fas: un 3-0 que huele a crónica de finales
El Estadio Cuscatlán rugió como hacía años. No por la victoria de un líder, sino por la debacle del invicto. Águila, cuarto de tabla y sin entrenador, arrasó 3-0 al FAS que parecía escrito en otro torneo: imbatible, implacable, dueño del balón. Hasta llegó Andrada.

El argentino que leyó la partitura antes que nadie
Federico Andrada no celebró. Apenas alzó el puño tras el primer gol: cabeza, centro exacto, 1-0. Penalti, media hora después, 2-0. El silencio en la grada roja fue un sonido nuevo esta temporada. El tercero llegó desde los once pasos, pero esta vez con firma salvadoreña: Tomás Granito, nacido en San Salvador y apellido de Buenos Aires, clavó el 3-0 que deja al FAS con la misma cantidad de derrotas que goles encajados en una noche.
La tabla, por primera vez en quince fechas, respira. Firpo, campeón defensor, se mete a dos unidades del líder herido. Alianza, con el mismo puntaje que Águila, se agarra al podio con uñas y clavos. Lo que nadie cuenta es que los cuatro primeros se separan por seis puntos y restan nueve jornadas. La liga se rompe en tres bloques: los que creen, los que dudan y los que ya entrenan para la liguilla.
En la zona de goleadores, el empate técnico entre Emerson Mauricio y Carlos Bogotá —ambos con 11— es una fotografía que se disuelve cada fin de semana. La pelea real está en los 8 tantos: Gustavo Souza y Cristian Gil acechan desde la cueva de Firpo. Un par de hat-tricks y la tabla se voltea como un guante.
Águila despachó al técnico Juan Carlos Chávez hace diez días. El interino, sin nombre en la libreta de la prensa, dio una clase magistral de desparpajo: línea de cinco, presión alta y un argentino que parece haber nacido para romper récords ajenos. La moraleja no está escrita en ningún pizarrón: a veces el cambio no llega con fichajes, sino con la certeza de que ya no hay nada que perder.