Al sisi dispara la alerta: petróleo a 200 $ si la guerra irán-israel no frena

El Cairo amaneció este domingo con una cifra que retumbó en las mesas de trading de Ginebra y Houston: 200 dólares por barril. El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, no la lanzó como amenaza; la escupió como certeza. «No lo veo exagerado», dijo ante los ministros de Energía reunidos en la capital. El estrecho de Ormuz, por donde fluye un quinto del petróleo mundial, ya huele a pólvora y los mercados cotizan miedo.

El chantaje del estrecho y las llamas en las refinerías

La guerra que empezó el 28 de febrero —EE. UU. e Israel bombardeando Irán, Irán devolviendo misiles y drones a Tel Aviv y a los campos saudíes— acaba de saltar del mapa político al termómetro de las cocinas. Al Sisi advirtió que el cierre de Ormuz sería solo la mitad del desastre: la otra mitad es el fuego que ya lama ductos y refinerías en Arabia Saudí, Catar, EAU y Kuwait. La OPEP guarda silencio, pero los contratos futuros gritan: +38 % en tres semanas.

Egipto, que no produce ni un litro de crudo, lleva la factura más alta. La libra egipcia se desplomó otro 10 % frente al dólar en marzo. Mustafa Madbuli, primer ministro, desglosó el drama: pasaron de pagar 1 200 millones de dólares mensuales por energía a 2 500 millones. «Y eso es aún antes del pico», susurró a la prensa. El país importa gas licuado y diesel para abastecer a 104 millones de personas; el Fondo Monetario ya adelanta que habrá recortes de subsidios antes del verano.

La doble herida: escasez y precio

La doble herida: escasez y precio

Al Sisi habló de «dos choques simultáneos». El primero, la escasez: barcos que se atreven a cruzar el Golfo pagan primas de seguro de hasta 400 000 dólares por viaje. El segundo, el precio: cada 10 dólares de alza en el Brent trasladan 1 400 millones de dólares de coste adicional a las naciones importadoras de África y Asia. Lo que las economías ricas podrían digerir, las fragiles vomitan. Kenia, Etiopía y Pakistán ya racionan electricidad; Bangladesh canceló tres licitaciones de gas.

El presidente egipcio, exgeneral, terminó su alocución con una frase que sonó a epitafio: «Esta crisis supera a la pandemia, a Ucrania y a Gaza». Afuera, en las calles de El Cairo, los conductores de tuk-tuk hacen cola para comprar gasolina a 8 libras el litro, el doble que en enero. La capital humea, pero esta vez el humo no es de incienso: es de bolsillos quemándose.