Albares apuesta: el euskera será oficial en la ue y nadie lo frenará
Bilbao despierta con una bomba política: José Manuel Albares garantiza que el euskera, el catalán y el gallego se sentarán en la mesa de las 24 lenguas oficiales de la Unión Europea. «Es cuestión de meses, no de años», asegura el titular de Exteriores en una entrevista explosiva con Radio Euskadi que ha puesto en pie de guerra a la derecha española y ha encendido los grupos de WhatsApp de las eurocámaras.

El pp se queda sin vetos y europa pide tiempo
La frase que nadie esperaba ha salido de la boca del mismo hombre que firma los tratados internacionales: «Ningún Estado lo va a vetar». Albares desvela que los 27 socios no han dicho que no; tan solo han pedido «algo de margen» para sumarse a la unanimidad que blindaría el estatus oficial de las lenguas cooficiales. La razón: el bloque conservador del Parlamento Europeo, emparentado con el PP, presiona para retrasar el trámite, pero la dirección ya está marcada. «Que pierdan toda esperanza, lo único que hacen es retrasar el calendario», ha zanjado.
El Gobierno de España presentó la solicitud en 2021. Desde entonces, la tramitación duerme en los cajones del Consejo, víctima del protocolo que exige que cada país ratifique un cambio en el reglamento lingüístico. El truco: el reglamento se aplica a partir de la publicación en el Diario Oficial de la UE, no necesita reforma constitucional y solo replica el modelo irlandés: discursos y documentos se traducen, pero las sesiones cotidianas siguen en inglés, francés y alemán.
El coste, 6 millones anuales por lengua, ya está calculado. Bruselas lo asumiría con fondos comunitarios. Lo que nadie contaba es que el debate saltaría al terreno electoral. El PP teme que la foto de Alberto Núñez Feijóo defendiendo el gallego en Estrasburro le cueste votos en el centro; Vox ya ha calificado la medida de «gasto clientelar». Mientras, el PNV y ERC aceleran sus agendas para colgar el cartel de victoria antes de las elecciones vascas y catalanas.
El miércoles, Albares se sentará en el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE. Lleva en la cartera una hoja con 27 casillas: cada una es una firma que falta. La última, Hungría, ha prometido no bloquear si España apoya su polémica reforma judicial. El intercambio de favores es la moneda de cambio en Bruselas. «El euskera llegará antes de que acabe la legislatura», susurra un negociador español en el pasillo. El calendario apunta a diciembre de 2024.
En Bilbao, los taxistas ya ensayan la frase en euskera que dirán a los turistas cuando la señal de la autopista cambie: «Ongi etorri Europa». El idioma que resistió la inquisición y la dictadura prepara su salto al estrado internacional. La próxima vez que un comisario europeo pronuncie «Eskerrik asko» en la tribuna, el reloj habrá cumplido su promesa. Y el PP seguirá sin vetos que valgan.
