Albufera: un oasis en ruinas tras la dana, pero el futuro pendiente de un plan

La tormenta DANA de octubre dejó una cicatriz profunda en la Comunidad Valenciana, y el Parque Natural de L’Albufera, vital refugio para aves migratorias y un tesoro ecológico, no fue ajena a su devastador impacto. Un año después, la recuperación es notable, pero la situación sigue siendo precaria y exige una acción urgente.

Un resurgimiento sorprendente, pero con costas

Los datos del Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC) revelan una noticia alentadora: en enero de 2025 se contabilizaron 131.925 ejemplares de 78 especies, un 52,53% más que en 2024. Un aumento significativo, especialmente en el morito común (+200%) y las gaviotas (+51,76%), impulsado en gran medida por la abundante perellonà – la inundación invernal de los arrozales – que ha creado zonas de anidación óptimas para estas aves buceadoras.

Sin embargo, la euforia inicial se ve empañada por la realidad: la calidad de la laguna, el corazón del humedal, no ha mejorado significativamente. La proliferación del morito común, ahora representando el 24,26% del total de aves, es una excepción, no una regla. El flamenco común, por el contrario, ha sufrido un retroceso, con cifras inferiores a las de hace cinco años, probablemente influenciado por la mejoría de otros humedales como Doñana.

La imagen del Parque Natural de L’Albufera tras la DANA es impactante. Residuos, sedimentos y la obstrucción de acequias han transformado el paisaje, amenazando la supervivencia de numerosas especies. Se estima que la reproducción de algunas aves se ha visto seriamente afectada, llegando incluso a la extinción local. Un escenario preocupante que exige una respuesta inmediata.

La urgencia de un plan de gestión obligado

La urgencia de un plan de gestión obligado

SEO/BirdLife no se guarda nada. La organización ornitológica reclama, con urgencia, la puesta en marcha del plan de gestión que, por su designación como espacio de la Red Natura 2000 y Parque Natural de L’Albufera, le es obligatorio. La organización exige garantías hídricas en el plan de cuenca del Júcar y la ejecución de acciones de saneamiento, mejorando la calidad del agua y el hábitat, con el objetivo de preservar la biodiversidad que alberga este enclave, crucial para la región.

La perellonà, si bien ha brindado refugio a muchas aves, no es una solución a largo plazo. La organización subraya la importancia de asegurar una inundación invernal adecuada, extendida en el tiempo, para restaurar hábitats perdidos y garantizar la calidad del agua que alimenta la laguna. L’Albufera, que acoge casi el 20% del hábitat “lagunas costeras” de España, es un ecosistema prioritario, reconocido por la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

La recuperación de L’Albufera no es solo un asunto de conservación ambiental, sino una cuestión de seguridad y de futuro para la Comunidad Valenciana. La gestión del arrozal, combinada con la inundación controlada, ha demostrado ser una estrategia eficaz, pero es necesario invertir en medidas a largo plazo para evitar que situaciones como estas se repitan. La batalla por la Albufera no ha terminado; solo ha comenzado.