Alejandra baigorria blinda a said palao con una empresa y una rifa en pleno escándalo
alejandra baigorria se plantó frente a su celular, ajustó el filtro de belleza y apretó “live” para vender departamentos de 10 soles. En vez de números, le llovieron piedras. La pantalla se llenó de nombres ajenos: Said Palao, Magaly Medina, piscina. Su esposo en bañador, rodeado de piernas ajenas, se había colado a la rifa que ella quería dedicar a los perros abandonados. Y ella, sin perder el brillo de labios, devolvió fuego bendito.
La reza que calló a macarena
“Vamos a rezar por ti, Macarena Gordillo, que Dios te cure el alma”, soltó antes de sortear un smart tv. La frase fue un misil: 14 000 comentarios en tres minutos, 520 compartidos antes de que dijera “precio de lista”. La transmisión se volvió caja de resonancia: allí estaba la empresaria que prometía un albergue canino mientras su marido hacía topless en otra parte del mundo. La ironía era tan burda que hasta los bots se rieron.
Baigorria no se despeinó. Encendió el segundo live del día —y enterró el hacha. “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra… y el que no quiera participar, se puede ir a rascar las bolas”. Dijo bolas, dijo Dios y dijo rifa. Perú aplaudió, Perú escupió, Perú compró. Los 2 500 tickets de 10 soles se agotaron en 48 horas. La polémica vende más que el sorteo.

El papel que nadie pidió
Mientras ella juraba que “aquí se trabaja”, Magaly Medina desplegó en pantalla la constitución de una sociedad anónima cerrada: Tu gringa AB SAC, fecha de nacimiento 13 de marzo, accionistas: Alejandra (5 100 títulos), Said (4 950) y el hermano de ella (4 950). Capital: 15 000 soles. Cargo del flaco: gerente general. La firma se había gestado el mismo día en que el programa mostró al esposo en la piscina. “¿Por qué lo empodera?”, gritó la conductora. La pregunta colgó en el aire como un guante sin dueño.
La lógica empresarial es brutal: 15 000 soles de capital social pueden mover millones en rifas digitales. La lógica sentimental es peor: nombrar gerente al sujeto que aparece en el ampay es una forma de blindaje emocional y de negocio. Si lo echa, divide la empresa; si lo mantiene, divide la opinión pública. Ella eligió la segunda. El riesgo se llama engagement y se mide en insultos por segundo.
El algoritmo la premia. Cada respuesta sañuda sube su perfil, cada insulto traducido en ventas. El perro albergue —aún sin ubicar— ya tiene marca: es el mascotismo que amortigua infidelidades. Lo que en otro siglo hubiera sido una tarde de llanto hoy es un funnel de conversión.
Mañana habrá otro live, otra rifa, otra piedra. Baigorria lo sabe y por eso cierra con esta sentencia: “Yo no he matado a nadie”. Verdad a medias: ella no dispara, solo recarga el arma y deja que el público apunte. La primera piedra ya voló; la próxima será un ticket de 10 soles que alguien comprará para sentirse, por una vez, del lado que tira.