Alonso toca fondo en suzuka: meta con sabor a derrota
Fernando alonso cruzó meta en Suzuka, sí, pero lo hizo 18º, a una vuelta del ganador y con el Aston Martin AMR26 vibrando como un lavador desequilibrado. Por primera vez en 2025 completó un fin de semana de carrera; también por primera vez se vio obligado a confesar que su monoplaza «no tiene ritmo para rodar con los tiempos de la Q2».
Una victoria pírrica en el país del sol naciente
El asturiano bajó del coche sin sudor en la cara. La prueba fue una procesión: 53 vueltas sin batallas, sin estrategia, sin puntos. «Lo viví aburrido», dijo a DAZN mientras los mecánicos recogían restos de fibra alrededor del alerón. Para Aston Martin era la meta mínima: ver la bandera a cuadros y arrancar datos. Para Alonso, un recordatorio de que su biografía ya no incluye la época de ganar por ganar.
La nueva directiva técnica de la FIA obliga a los equipos a homologar chasis antes de mayo. El AMR26, sin embargo, padece un problema de fondo: vibraciones en la tracción que desgastan neumáticos y confianza. «Están ahí, un poco menos que en Bakú, pero ahí», repitió dos veces, como quien enumera síntomas de una enfermedad crónica. El ingeniero jefe, Andrew Green, tiene ahora cuatro semanas —gracias al aplazamiento de Baréin y Yeda— para encontrar un antídoto antes de Miami.

April sin f1: paréntico o tumba
La F1 se tomará un mes sabático. Para los grandes es un respiro; para Aston Martin, un examen. «El calendario nos da oxígeno, pero también nos obliga a demostrar que sabemos usarlo», reconoció Alonso. El equipo trasladará el simulador a Silverstone y convocará turnos nocturnos. La cifra habla por sí sola: 1.200 km virtuales antes de Miami para salvar una temporada que, de momento, huele a humo quemado.
El bicampeón no quiere dramatismos: «No he venido aquí a hacer el ridículo». Pero la lógica es tozuda: si en Imola el coche vuelve a rodar a una vuelta del grupo, los sponsors empezarán a mirar la factura y Lawrence Stroll la nómina. «Terminar no es suficiente; hay que competir», sentenció Alonso antes de subir al avión. El mensaje, rudo y claro, se quedó flotando en el paddock: la primera carrera completada no es el principio de la remontada, sino la foto de un equipo que aún no ha tocado fondo.
