Amnistía desvela cómo el mundial 2026 se jugará bajo estado de excepción

La fiesta del fútbol ya huele a gas lacrimógeno. Mientras la FIFA ultima el himno inaugural, Amnistía Internacional despliega un informe que convierte el próximo 11 de junio en una fecha de doble riesgo: la Copa Mundial arranca en el Azteca y, paralelamente, lo hace el mayor dispositivo represivo visto en un torneo. 100 000 agentes en México —20 000 de ellos uniformados—, 500 000 deportaciones en EE UU durante 2025 y 43 muertes bajo custodia migratoria forman la línea de fondo de un evento que prometía ser multicultural y ya amenaza con ser multinivel de violencia institucional.

El anfitrión que deporta antes que recibir

Estados Unidos acogerá 78 de los 104 partidos, pero el manual de bienvenida incluye redadas “al estilo paramilitar”. La era de los mass raids ya no discrimina: un aficionado al Manchester City fue detenido en la pasada Copa de Clubes por una multa de tráfico y terminó expulsado. Ahora se suman las barras de Costa de Marfil, Haití, Irán y Senegal, a las que Washington cierra la frontera con la excusa de “perfil migratorio elevado”. La consecuencia: estadios llenos de ausentes, hinchas que verán el gol por televisión mientras el gobierno celebra la “seguridad nacional”.

La libertad de expresión, por su parte, pasa por un tamiz. Desde Gaza hasta Missouri, las protestas estudiantiles han sido desalojadas con cargas de caballería. En Toronto, la policía monta vallas de exclusión que recuerdan los free speech zones de los años 2003; en Ciudad de México, las madres buscadoras temen que los 130 000 desaparecidos sean barridos bajo la alfombra verde del Azteca. El mensaje es claro: silencio, se juega.

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El organismo rector del fútbol guarda un discreto mutis cuando se le pregunta por planes de derechos humanos. Su última respuesta escrita: “Confiamos en las autoridades locales”. Traducción: la agenda la ponen los gobiernos, no el reglamento. Así, la FIFA repite el guion de Catar 2022, pero ahora con tres países, tres ejércitos y una frontera común que funciona como trituradora de pasaportes.

El informe cierra con una cifra demoledora: 2024 fue el segundo año más letal para personas trans en México. Las banderas arcoíris que flamearon en Sudáfrica 2010 aquí se doblan: colectivos británicos y europeos cancelan sus grupos de apoyo para evitar cacheos, grabaciones y, posiblemente, celdas. El gol olímpico ya no es contra el portero; es contra el disidente.

Quedan 72 días para el primer saque. La FIFA venderá la ceremonia como un espectáculo de luces y drones. Amnistía prefiere encender otras luces: las de las comisarías, las cámaras de vigilancia y los helicópteros que sobrevolarán los parkings de los estadios. El balón está en juego; la libertad también.