Ampollas abiertas en hospital de bahía blanca: revela una trama de consumo y robo de fármacos
Una semana después de que se denunciara el robo de 25 ampollas de fentanilo en el Hospital Municipal de Bahía Blanca, la situación ha escalado con el hallazgo de ampollas abiertas dentro del establecimiento. Un escenario alarmante que desvela una posible falla de seguridad y abre interrogantes sobre la gestión de sustancias controladas.
Sospechas internas y una investigación en curso
Los trabajadores del hospital dieron aviso a la fiscalía, que dirige una investigación por parte del fiscal Mauricio del Cero, de la UFIJ Nº 19 de estupefacientes. Las ampollas, devueltas a su bolsa de nylon pero sin la sustancia, son ahora el foco de atención. La complejidad del caso radica en la posible connivencia de un trabajador interno o, incluso, de un individuo externo.

Un contexto preocupante: hallazgos en otros hospitales
Este incidente se suma a una serie de eventos preocupantes que han sacudido al sistema sanitario argentino. La muerte de Alejandro Zalazar, residente del Hospital Rivadavia, a causa de una sobredosis de propofol y fentanilo en febrero, abrió la primera investigación. Posteriormente, el Hospital Italiano denunció faltantes de anestésicos, desencadenando una segunda causa judicial.

La “propo fest”: un oscuro secreto revelado
Las investigaciones revelaron una red de fiestas privadas – bautizadas “Propo fest”– donde médicos consumían anestésicos con fines recreativos y sexuales, bajo la supervisión de un “controlador”. Esta práctica, documentada en un audio de WhatsApp, culminó con la imputación del anestesista Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse por administración fraudulenta de drogas. El caso judicial terminó con una condena que, paradójicamente, no detuvo la proliferación de estas prácticas.
La mirada de la justicia: cámaras de seguridad y análisis forense
Los investigadores ya están analizando las imágenes de las cámaras de seguridad para identificar a los responsables. Se presume que el robo se llevó a cabo en el sector del quirófano central, donde se almacenan los opiáceos para diversos procedimientos médicos. La complejidad del caso exige una investigación exhaustiva que combine la revisión de pruebas técnicas con la interrogación de personal médico y administrativo. La cifra de fármacos robados y su posterior reintroducción en el hospital, aunque aparentemente ordenada, plantea serias dudas sobre los protocolos de seguridad vigentes.
La situación exige una revisión profunda de los controles y procedimientos de gestión de fármacos hospitalarios, no solo en Bahía Blanca, sino en todo el país. La reciente muerte de un enfermero, hallado sin vida en su departamento con diversas drogas, reitera la urgencia de abordar este problema con firmeza y determinación.”}n,n