Ancelotti blinda su plan para el mundial pese al temblor contra francia

Carlo ancelotti salió anoche al pasillo de Orlando con la camiseta mojada y la voz más seca que nunca. Brasil acaba de perder contra Francia y la prensa paulista le pregunta si hay crisis. «Calma», suelta el italiano, como quien cierra una puerta con llave. La alineación para el debut contra Marruecos está escrita desde hace semanas y la lista de 26, sellada. No hay debate, ni siquiera aquí, a 8 000 km de Río.

El once que nadie va a mover

«Tengo la alineación bastante definida para el primer partido y también la lista final», confiesa sin despeinarse. Lo dice mientras se ajusta el chándal canarinho, como si hablara del tiempo. La frase suelta un silencio entre los periodistas que esperaban nombres, pero ancelotti no regala titulares; regala certezas. Endrick, Rayan, el joven Endrick que aún no cumple los 19, ya tiene su asiento reservado. «Va a ser el futuro de la selección, sin ninguna duda», zanja. Y ahí se acaba la polémica.

La derrota contra Francia —gol de Rabiot en la segunda parte— ha reabierto la herida de Qatar 2022, pero el técnico empuja el botón de reset. «Estamos en un buen punto», repite, aunque los números cantan cuatro victorias, dos empates y tres derrotas desde que aterrizó en Sao Paulo. La afición ya no aplaude, murmura. ancelotti lo huele y contraataca: «Brasil gana los Mundiales cuando combina talento y defensa. Lo que importa es quién encaja menos, no quién marca más». La frona táctica de los títulos de 1958 o 1970 traducida a su idioma.

Danilo, la polémica que no existe

Danilo, la polémica que no existe

Alguien pregunta por Danilo, lateral derecho que ahora calienta banco en el Flamengo. El rostro de Ancelotti cambia de color. «A veces me canso de hablar de cosas que ya dije», espeta. Luego suelta la letanía: carácter, versatilidad, líder en la ducha. «Entre los nueve defensas, estará Danilo», sentencia. Fin de la cuestión. Ni una coma más.

En la sala de prensa el aire acondicionado gime. Afuera, Orlando hierve y Brasil sigue sin gol. Pero Ancelotti ya no está aquí; su cabeza viaja al 24 de junio, estadio 70 de Monterrey, contra Marruecos. Allí no valen las excusas ni los amistosos perdidos. «Preparados», dice antes de irse. La calma que pide es, en realidad, una orden.