Antonelli arrasa en suzuka y bate el récord de precocidad que ni vettel tocó
A sus 19 años y 221 días, Andrea Kimi Antonelli ya no es una promesa: es la pesadilla de los veteranos y el nuevo dueño del Mundial. Este domingo, en Suzuka, el boloñés pulverizó el registro que Sebastian Vettel ostentaba desde 2009 y se convirtió en el líder más joven de la historia de la Fórmula 1. Lo hizo con la frialdad de quien cambia un disco de vinilo: salió mal, recuperó el pulso con la ayuda de un safety car y cruzó la meta 5,7 segundos por delante de Oscar Piastri. La italiana que lleva tatuada en el casco ahora también lleva 72 puntos en la clasificación.
El error que pagaron los otros
La salida fue un desastre para Mercedes. Antonelli se quedó clavado y vio cómo cinco monoplazas lo superaban antes de la curva 1. El equipo, sin embargo, mantuvo la calma: «Kimi, gestiona neumáticos y espera». La espera duró exactamente 22 vueltas, cuando el accidente de Bearman en Spoon activó el coche de seguridad. Mientras Russell entraba a boxes un giro antes del incidente —y perdía toda opción—, Antonelli aprovechaba la ventana gratuita y se colocaba primero. Desde ahí, nadie lo volvió a ver.
La jugada dejó a Hamilton cuarto, a Russell con la cara de quien se acaba de enterar de que ha perdido el reloj en la ruleta y a Ferrari peleándose con sus propios demonios: Leclerc y Hamilton cruzaron datos por radio mientras Piastri les respiraba en la nuca. El monegasco acabó tercero, pero fue un podio con sabor a poco: sabe que, con este ritmo, la Scuderia ya no es la segunda de nadie.

España, entre el desgarro y la resignación
Carlos Sainz terminó decimoquinto; Fernando Alonso, decimoctavo. El asturiano completó su primera carrera del año, aunque confesó que «el coche no mejoró ni un décimo desde Jeddá». La Aston Martin AMR26 sigue siendo un castillo de naipes: Stroll se retiró por un problema hidráulico y Alonso necesitó dos paradas para aguantar el tipo. «Objetivo cumplido: llegar», dijo con la voz que usan quienes saben que la temporada ya se les escapa.
Sainz, presidente de la GPDA, aprovechó para cargar contra el reglamento energético: «El botón de adelantamiento provoca situaciones tan artificiales que Bearman casienrolla a Colapinto. Hay que hablar con la FIA antes de que alguien salte por los aires». La frase resume el estado de ánimo de los pilotos: corren, pero miran al espejo.
El calendario se rompe y el vacío crece
La guerra en Oriente Medio dejó al Mundial sin Bahrain y sin Arabia Saudí. El próximo capítulo será Miami, el 4 de mayo, tras un hueco de cinco semanas que Mercedes aprovechará para refinar el W16 y Ferrari para rezar. Mientras, Italia celebra un doble hito: Antonelli lidera y Giancarlo Fisichella —el último italiano en ganar— ya puede dejar de firmar autógrafos de 2005. El relevo está servido y la afición tifosi se debate entre la lealtad a la roja y la tentación de vestirse de plata.
La cifra habla por sí sola: Vettel tenía 21 años y cinco meses cuando se estrenó como líder. Antonelli le ha robado casi dos años y medio. Lo hizo en la pista donde Ayrton Senna dibujó sus trazados perfectos y donde ahora los DRS y los modos de energía dictan la línea de meta. El Mundial ya no es de los que esperan: es de quien nació después de que Netflix existiera. El resto son extras en su película.