Aoun desafía a hezbolá: ¿guerra civil en líbano?

El presidente libanés, Joseph aoun, ha lanzado un mensaje directo y contundente este domingo, desafiando las amenazas de guerra civil vertidas por el partido-milicia Hezbolá. Aoun, en su primer discurso televisado desde el inicio de la ofensiva israelí, apostó por una frase lapidaria: “Es mejor mil enemigos fuera que uno dentro”. Un replanteamiento radical en un país ya exhausto por décadas de conflicto.

La paz civil, prioridad absoluta en un líbano al borde

La paz civil, prioridad absoluta en un líbano al borde

La declaración de Aoun llega en un momento de extrema tensión, con la escalada de hostilidades entre Israel y Hezbolá tensando el ambiente en el sur del país. El mandatario ha insistido en que su prioridad es “mantener la paz civil”, advirtiendo que cualquier intento de perturbarla será considerado una “línea roja”. Un mensaje que, implícitamente, señala a Hezbolá y a sus retóricas incendiarias.

Pero hay un detalle que merece atención: la referencia directa a las negociaciones con Israel. Algunos sectores de Hezbolá han advertido que cualquier diálogo con el enemigo constituiría una traición, abriendo la puerta a una guerra civil. Aoun, con una ironía palpable, ha replicado: “¿Qué han ganado con la guerra? ¿Por qué no negociar para detener estas tragedias y salvar lo que queda de los hogares que aún no han sido destruidos?”. Una pregunta que resalta la desesperación y el hartazgo de la población libanesa frente a un conflicto interminable.

La cifra habla por sí sola: más de 70.000 muertos en Gaza tras el ataque israelí. Aoun ha advertido que Líbano no debe convertirse en “una nueva Gaza”, insistiendo en que Israel no debe replicar la devastación que ha causado en el enclave palestino. Una apelación a la cordura, pero también una amenaza velada.

A pesar de la gravedad de la situación, Aoun ha restado importancia a un “riesgo inminente de guerra civil”, argumentando que la población libanesa es consciente de los peligros de una escalada interna. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y la sombra de la guerra civil planea sobre un país que anhela la paz. La diplomacia, ha afirmado, no es sumisión, sino una herramienta para evitar la destrucción.

En definitiva, el discurso de Aoun marca un punto de inflexión en la crisis libanesa. Un desafío a Hezbolá, una llamada a la negociación y una advertencia a Israel. El futuro del país pende de un hilo, pero la esperanza, aunque tenue, aún persiste.