Aragón al borde del precipicio: ¿repetición electoral en mayo?
La conformación de un nuevo gobierno en aragón se ancla en una tensa espera. Apenas 25 días separan a la comunidad autónoma de un posible retorno a las urnas, un escenario que Jorge Azcón, presidente en funciones, se esfuerza por evitar a toda costa. El pacto con Vox, que prometía estabilidad tras las elecciones del pasado febrero, se ha convertido en un laberinto de negociaciones opacas.
El silencio de las cortes: ¿falta de acuerdo o estrategia deliberada?
Desde hace dos meses, las conversaciones entre el PP y Vox han transcurrido con una discreción casi absoluta. Azcón, consciente de la sensibilidad de las negociaciones, ha restringido su agenda pública y ha evitado cualquier detalle sobre los puntos en discusión, incluso para sus colaboradores más cercanos. Esta hermeticidad, lejos de aclarar el panorama, genera incertidumbre y alimenta las especulaciones sobre la viabilidad del pacto.
Las medidas que se están negociando en Extremadura, donde María Guardiola busca revalidar su presidencia, podrían servir de hoja de ruta para aragón. Vox, por su parte, ha marcado la política migratoria, la ordenación de las energías renovables y la bajada de impuestos como sus prioridades innegociables, recordando la ruptura del acuerdo previo con Azcón. Alejandro Nolasco, portavoz de Vox en aragón, ha dejado claro que la voluntad de pactar existe, pero que no cederán en estas cuestiones fundamentales.
Pero la presión del tiempo es implacable. El artículo 48.3 del Estatuto de Autonomía establece que, transcurridos dos meses desde la constitución de las Cortes sin la investidura de un candidato, se disolverá el Parlamento y se convocarán nuevas elecciones. Azcón y Nolasco tienen fama de ser negociadores tenaces, pero el reloj corre en su contra.

La oposición arremete: “parálisis absoluta”
Desde el PSOE, liderado por Pilar Alegría, se denuncia una “parálisis absoluta” que afecta a la comunidad autónoma. Los socialistas acusan a Azcón y a Feijóo de adelantar elecciones y de tutelar la negociación desde Madrid, generando desconfianza y distanciando al presidente en funciones de las preocupaciones reales de la ciudadanía aragonesa. La guerra en Oriente Medio y sus efectos en aragón, temas que el PSOE ha planteado insistentemente, parecen relegados a un segundo plano mientras se dilatan las negociaciones.
El precedente de la investidura de Lambán en 2019, que se prolongó durante 66 días, o la rapidez con la que Iglesias y Biel pactaron en 2007, se convierten en comparativas que subrayan la dificultad del momento actual. La incertidumbre se cierne sobre aragón, mientras la comunidad aguarda, con creciente impaciencia, una solución que evite el retorno a las urnas.
La fecha simbólica del 23 de abril, el Día de Aragón, podría marcar un punto de inflexión. Sin embargo, la realidad es que el acuerdo, de prosperar, llegará con un margen escaso. La pregunta no es si Azcón y Nolasco son capaces de llegar a un pacto, sino si el tiempo les permitirá hacerlo.