Aranda se aferra a la esperanza: victoria crucial ante valladolid
El Tubos aranda Villa de Aranda respiró aliviado este domingo. La victoria por 33-29 sobre el Recoletas Atlético Valladolid, conseguida con una intensidad palpable en el pabellón Santiago Manguera, no solo sumó dos puntos vitales, sino que inyectó una dosis de optimismo en la lucha por la permanencia en la Asobal.
Un inicio demoledor que obligó al valladolid a replantearse
Desde el pitido inicial, los arandinos salieron con una determinación feroz. Tres goles en los primeros dos minutos dejaron claro que no iban a dar tregua a su rival. La renta se disparó hasta un alarmante 9-4 gracias a un golazo de Tamás Jánosi, obligando al técnico pucelano, Pisonero, a solicitar un tiempo muerto desesperado. Sin embargo, la reacción tardó en llegar, y el Villa de Aranda continuó ampliando su dominio, alcanzando una cómoda ventaja de siete tantos (11-4) que mantuvo con firmeza hasta el descanso, con un marcador favorable de 18-11.
La segunda parte comenzó con un arreón local: tres goles consecutivos de David López, Jánosi y Dalmau Huix elevaron el marcador a 21-11, consolidando la impresión de una victoria cantada. Pero el balonmano, como bien sabemos, es un deporte de reacciones. El Valladolid, con orgullo herido, comenzó una lenta pero implacable remontada.
Gey-Emparán acortó distancias hasta situar el 25-21 en el minuto 44, y la insistencia vallisoletana encontró su recompensa con un gol de Abdelazize, reduciendo la diferencia a tan solo dos puntos (30-28). La tensión en el pabellón era palpable, pero la experiencia arandina pudo con la ansiedad.
Con temple y precisión, los jugadores del Villa de Aranda lograron controlar los nervios y asegurar la victoria en los últimos instantes, culminando con una ventaja definitiva de cuatro goles (33-29). Un triunfo que, más allá de los números, representa una inyección de moral y un paso importante en la complicada misión de mantener la categoría.

Ficha técnica: un duelo de titanes
El encuentro, disputado ante una afición entregada de 1.500 espectadores, dejó ver un equilibrio notable en el intercambio de golpes, con protagonismo para jugadores como Jánosi (7 goles) por parte local y Abdelazize (8 goles) en las filas visitantes. La expulsión por doble amarilla de Oliveira y Jozinovic en el Valladolid, junto con las de Sladkowski y Megía en Aranda, añadió dramatismo a un encuentro que se decidió en los detalles.
La victoria, sin embargo, no borra la necesidad de seguir luchando. El Villa de Aranda debe seguir sumando puntos si quiere evitar la precipitación y asegurar su futuro en la máxima categoría del balonmano español.