Arenas se defiende en kick: ¿desvío o defensa legítima?

Piero Arenas, el ex chico reality envuelto en una acusación de abuso sexual y divulgación de imágenes íntimas, optó por una plataforma poco convencional para su defensa: Kick. En una transmisión en vivo, el joven intentó contrarrestar el testimonio de Marcela Sánchez, la denunciante, exhibiendo fragmentos de videos y streams en un esfuerzo por sembrar dudas sobre su relato. Pero la estrategia, lejos de generar simpatía, provocó una fuerte reacción por parte de la conductora María Pía Copello, quien cuestionó abiertamente el enfoque de la defensa.

La defensa en la cuerda floja: ¿intento de manipulación o legítima estrategia legal?

Arenas presentó la transmisión como una refutación directa a las acusaciones, mostrando imágenes de Sánchez utilizando su celular, lo que, según él, contradice su afirmación inicial de haber estado sola y con el teléfono apagado. “Ahí está Valeria, la amiga, y el celular con su foto de portada de ella, con su foto de fondo. Otra mentira más que se cayó”, exclamó Arenas, buscando desacreditar la credibilidad de la denunciante. El ambiente, cargado de tensión, evidenció la desesperación por revertir la opinión pública.

Pero Copello, desde su programa Sin + que decir, no tardó en señalar la falacia del argumento. “El tema central es la difusión del video”, enfatizó la conductora, cortando por la raíz de la discusión. Para Copello, y para sus compañeros de panel, Israel Dreyfus y Flor Ortola, la verdadera gravedad del caso reside en la exposición no consentida de imágenes íntimas, y no en los posibles detalles contradictorios del testimonio de Sánchez.

Dreyfus, en un análisis certero, sugirió que la estrategia de Arenas podría estar enfocada en diluir la importancia de la denuncia, “desmenuzando y desglosando cada detalle de su transmisión para quitarle peso a la denuncia”. Una táctica, admitió Copello, válida en el ámbito legal, pero que ignora el núcleo del problema: la violación de la privacidad de una persona.

Ortola, con la prudencia que caracteriza al periodismo responsable, recordó la importancia de esperar el veredicto judicial antes de emitir juicios definitivos. “Hasta que la justicia no se pronuncie, acá no vamos a condenar ni a juzgar a nadie”, puntualizó. Sin embargo, insistió en que la difusión de un video íntimo sin consentimiento es, en sí misma, un acto reprobable.

La respuesta de Copello fue contundente: “Está en todo su derecho [Arenas] a defenderse, pero el proceso judicial será el encargado de determinar responsabilidades. La verdadera cuestión es la publicación y difusión de imágenes privadas sin consentimiento”. Un recordatorio necesario en una era donde la cultura de la exposición y la viralización amenazan los límites de la privacidad y la dignidad humana. La mira está puesta en la justicia, pero la conversación sobre los límites de la exposición online sigue abierta.