Argentina acelera la minería: barrick y shandong gold se alzan con incentivos millonarios
Buenos Aires se ha convertido este miércoles en el epicentro de una jugada estratégica que podría redefinir el panorama minero argentino. El gobierno, en una medida que ha generado debate, ha incorporado al flamante Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) al proyecto de expansión de la mina Veladero, propiedad de la joint venture entre la canadiense Barrick Gold y la china Shandong Gold.
Un impulso fiscal de 380 millones de dólares
La resolución, publicada en el Boletín Oficial, otorga a este proyecto, vital para la economía de San Juan, una serie de beneficios fiscales de primer nivel. Estamos hablando de exenciones en los derechos de exportación y la posibilidad de no repatriar los ingresos generados por las ventas al exterior, una concesión que, sin duda, facilitará la entrada de capital extranjero. Pero la apuesta del gobierno va más allá: se asegura estabilidad impositiva por un período de 30 años y, en caso de disputas, el acceso a mecanismos de arbitraje internacional. Un paquete de garantías que busca atraer inversiones de envergadura.
Veladero, como bien saben los entendidos, es la principal productora de oro del país, un gigante que ya genera un impacto significativo en las exportaciones nacionales. Ahora, con esta inyección de capital de 380 millones de dólares, la mina se prepara para un salto cualitativo.

Más oro en el horizonte: la ampliación del valle de lixiviación
El plan contempla la construcción y puesta en marcha de nuevas plataformas de lixiviación en el valle, una infraestructura que permitirá procesar 1,6 millones de onzas de oro adicionales. Un volumen considerable que, hasta ahora, ha resultado inalcanzable con las instalaciones existentes. La cifra habla por sí sola: una expansión que no solo aumentará la producción de oro, sino que también consolidará a Argentina como un actor relevante en el mercado internacional.
Pero la decisión no está exenta de controversia. Organizaciones ecologistas ya han alzado la voz, expresando su preocupación por el impacto ambiental de la ampliación de la mina y la utilización de cianuro en el proceso de lixiviación. Un debate que, sin duda, estará presente en los próximos meses, mientras la operación se desarrolla. La promesa de riqueza y desarrollo económico se enfrenta al imperativo de la sostenibilidad ambiental, un dilema que define a muchas de las grandes inversiones en el sector minero.
La aprobación del RIGI para Veladero pone de manifiesto la ambición del gobierno argentino de atraer inversiones extranjeras al sector minero, pero también plantea interrogantes sobre el equilibrio entre el crecimiento económico y la protección del medio ambiente. El futuro de San Juan, y quizás del país, podría depender de la respuesta a ese desafío.
