Asesinan a un camionero argentino en toscana y condenan a perpetua a los asesinos

Un cable de acero le arrebato la vida a Nicolás Del Río en una casita de Case Sallustri, cerca de Arcidosso, mientras la Toscana despuntaba el verano. El Tribunal de Grosseto le devolvió ayer a su familia la única justicia posible: cadena perpetua para Emre Kaja y Klodjan Gjoni, 21 años para Ozkurt Bozkurt. Ninguno pestañeó cuando el presidente Sergio Compagnucci leyó el veredicto.

La mujer que ya no espera

Carolina Alegre volvió a argentina en febrero, cuando le entregaron el cuerpo. «Pero él quedó allá», suelta al teléfono. La indemnización fija la cantidad en 400 000 euros para ella, 450 000 para su hijo y 200 000 para el padre del chofer. La cifra habla por sí sola: no alcanza ni para trasladar los restos. «Eso me basta», dice de la perpetua, aunque su voz se quiebra cuando recuerda que nadie le ayuda a traerlo.

El juicio dibujó un relato de miseria: interceptaron el camión de bolsos de lujo que Nicolás transportaba, lo redujeron durante días sin agua ni comida, lo desataron solo para estrangularlo. Luego quemaron el vehículo en un descampado y se taparon el rostro por si alguien los reconocía. La autopsia halló el alambre tan ajustado que marcó la piel hasta la médula.

Las versiones que nadie cree

Las versiones que nadie cree

Los acusados se acusaron entre sí. Uno juró que solo quería «asustarlo»; otro dijo que lo encontró ya desatado y gritando; el tercio apuntó a un robo que se fue de las manos. El tribunal desmenuñó cada contradicción y descartó que la muerte se debiera a las capas de plástico, yute y cinta que le cubrían la cara. Fue un asesinato premeditado, sentenciaron, y la mirada al suelo de Kaja durante unos minutos fue el único gesto que rozó el arrepentimiento.

En la sala colmada, Aldo Eduardo Agüero, padre del camionero, agradeció a los carabineros y a la fiscal general María Navarro. Su abogado anticipa que las defensas apelarán, pero el fallo ya selló el final de la historia: tres hombres que no saldrán nunca, una familia que no podrá cerrar el féretro y un camión calcinado que aún huele a humo en el recuerdo de la viuda.