Asturias enciende la alerta: cuatro concejos en la cuerda floja del fuego
Cuatro municipios del suroccidente asturiano amanecerán este lunes con el riesgo de incendio forestal a flor de piel. Cangas del Narcea, Degaña, Ibias y Tineo comparten un mismo diagnóstico: muy alto. El aviso no es retórico; es la antesala del extremo.

El algoritmo que huele el humo antes de que salga
El Indurot —el instituto que mide la respiración de los bosques— ha alimentado su modelo con dos datos: las predicciones de Aemet y la memoria quemada de los últimos incendios. El resultado es un mapa que colorea en rojo intenso esa franja de montaña que mira hacia Galicia. El resto de la región permanece en amarillo, un “moderado” que tranquiliza solo a quien no sabe que el viento cambia.
La lista de municipios en riesgo alto abarca 49 nombres que van desde Avilés hasta Vegadeo. Entre ellos, Gijón y Ribadesella, que nunca se creyeron susceptibles hasta que el humo de 2017 llegó a sus playas. La lección quedó grabada: el fuego no entiende de costa o interior.
Los técnicos repiten un mantra: marzo engaña. La hierba aún no ha estallado en verde y la última gota de lluvia remonta a febrero. Un día de sol y viento de levante bastan para convertir la brizna seca en mecha. Por eso, las brigas ya revisan motosierras y los helicópteros permanecen en pre-alerta. El coste hora de vuelo ronda los 3 000 euros; el de un incendio descontrolado, millones.
Cangas del Narcea lo sabe bien. En 2015 perdió 2 400 hectáreas en una sola semana. El fuego entró por el puerto de Leitariegos y salió por Muniellos, dejando un paisaje lunar que aún se estudia en las aulas de la Universidad de Oviedo. Desde entonces, el ayuntamiento impone multas de hasta 3 000 euros por encender una barbacoa fuera de las zonas habilitadas. La gente obedece, pero la brasa sigue oliendo a riesgo.
La próxima actualización del mapa llegará el martes a las 8:00. Si el nivel sube a extremo, se activará el Plan Alfa: cierres de senderos, retirada de permisos de apicultura y toque de queda para tractores. La Xunta de Galicia ya avisó: el fuego no conoce líneas autonómicas. El miércoles, la borrasca Julio podría traer lluvia. O no. Mientras tanto, los cuatro concejos siguen en rojo y los bosques, en silencio, aguardan la chispa que todo lo cambie.
