Átleti exige explicaciones: ¿sesgos arbitrales en laliga?

El Atlético de Madrid ha encendido las alarmas y formalizado una reclamación al Comité Técnico de árbitros (CTA) tras una nueva polémica arbitral que, a su juicio, compromete seriamente su capacidad de competir. La situación, lejos de ser un incidente aislado, se suma a una creciente sensación de desconfianza hacia la aplicación del VAR y sus criterios.

Un choque en el metropolitano, un debate a nivel nacional

El detonante fue una jugada en el partido contra el Barcelona, donde Gerard Martín impactó duramente en el tobillo de Thiago Almada. Inicialmente expulsado con roja directa, el VAR intervino para rebajar la sanción a amarilla. La ironía, y la fuente de la indignación rojiblanca, reside en la similitud con otra acción previa, la de Valentín Gómez sobre Andrei Ratiu, donde el CTA sí consideró juego brusco grave y sancionó con roja directa, como quedó reflejado en su programa 'Tiempo de Revisión'. La disparidad de criterios es lo que ha llevado al Atlético a exigir una justificación formal.

Diego Simeone, visiblemente molesto, no se cortó al calificar la acción como “una jugada clara”. Pero la controversia va más allá del césped. El club ha visibilizado, a través de sus canales oficiales, su desacuerdo con decisiones arbitrales anteriores, incluyendo una reclamación de penalti en el derbi contra el Real Madrid. La tensión se palpa.

El var: ¿herramienta o fuente de controversia?

El var: ¿herramienta o fuente de controversia?

Las fuentes del Atlético cuestionan la propia naturaleza del VAR, recordando que su implementación inicial se justificó como un mecanismo para corregir errores manifiestos. “Es imposible competir cuando te explican unas reglas y se aplican otras”, afirman, evidenciando una profunda frustración con la deriva del sistema.

La polémica se agrava con la filtración de audios del VAR correspondientes a la expulsión de Nico González, también en el partido contra el Barcelona. En ellos, Mario Melero, el árbitro del VAR, parece predisponer al colegiado Mateo Busquets a mostrar la roja directa, sugiriendo una potencial “ocasión manifiesta de gol” evitada. Esta revelación, según el Atlético, es “un ejemplo perfecto de lo que nos contaron que no se debería hacer”, señalando una posible injerencia indebida del VAR en la toma de decisiones del árbitro en el campo.

La entidad madrileña también ha alzado la voz sobre lo que considera una falta de defensa por parte de los árbitros del VAR hacia sus compañeros, un aspecto que, según explican, ellos sí defienden activamente. La situación ha generado un clima de crispación y pone en entredicho la imparcialidad del sistema arbitral en LaLiga.

La demanda formal del Atlético no es solo una queja más; es el reflejo de una creciente desconfianza y la exigencia de transparencia y coherencia en la aplicación del reglamento. La pelota, ahora, está en el tejado del CTA. La credibilidad de la competición, y la percepción de justicia entre los aficionados, dependen de su respuesta.