Austin te pide casi 100.000 $ al año solo para respirar tranquilo

98.550 dólares. Esa es la entrada que exige Austin, la capital texana que antes prometía keep it weird, para que un adulto soltero no tenga que contar cada céntimo a fin de mes. La cifra sale del último estudio de SmartAsset y convierte a la ciudad en la más cara de EE.UU. para quien quiere vivir sin sobresaltos en 2026.

La regla 50/30/20 que nadie cumple

El cálculo se basa en la clásica regla 50/30/20: la mitad del sueldo para necesidades, un 30% para caprichos y el 20% restante para que el futuro deje de asustar. Pero hay un problema: el ingreso medio en Austin es de 90.430 $. La brecha —más de 8.000 $— obliga a elegir entre compartir piso, endeudarse o renunciar a la famosa vida cool del interior de Texas.

Los datos, actualizados por el MIT en febrero, incluyen vivienda, alimentación, transporte e impuestos. El resultado: ni siquiera la fiebre tecnológica que llegó con los nuevos campus de Google y Meta ha colapsado los sueldos lo suficiente. Solo ha inflado los alquileres.

San antonio, la vecina que ahorra 15.308 $

San antonio, la vecina que ahorra 15.308 $

Lo que nadie cuenta es que 120 km al sur, en San Antonio, un soltero necesita 83.242 $. La diferencia —15.308 $— equivale a un coche nuevo o a un año de universidad pública. Allí el sueldo medio es 24.000 $ menor, pero el coste de vida se reduce aún más, y la sensación de holgura se dispara.

Houston, Dallas, Fort Worth y Arlington también aparecen más abajo en la tabla. Incluso Frisco, McKinney y Plano —el trío de lujo del norte de Dallas— exigen menos que Austin, aunque comparten el puesto 29 nacional. La conclusión: dentro de Texas hay varios Texas, y Austin eligió el más caro.

Un respiro de 3.037 $ que no alivia

Un respiro de 3.037 $ que no alivia

Sí, la cifra bajó 3.037 $ respecto a 2025. Pero esa rebaja apenas cubre un mes de alquiler medio en el centro. Para las familias la historia es idéntica: necesitan 229.050 $ conjuntos, 4.326 $ menos que el año pasado, aún así el doble del salario medio.

El descenso se explica por una ligera moderación en los precios de la vivienda y en la gasolina, pero no en los seguros médicos ni en los impuestos sobre la renta estatales. El alivio, en suma, es una ilusión contable.

Austin sigue vendiendo el sueño de los tacos, la música en vivo y el startup spirit. El precio de la entrada se llama casi seis dígitos y, por ahora, la ciudad no planea bajar la puerta.