Australia blinda su bloqueo al crudo ruso y apuesta por rebaja fiscal para frenar la gasolina
Penny Wong lo dejó claro antes de que el mercado abriera: Australia no comprará ni una sola gota de petróleo ruso para aliviar la factura de las gasolineras. La ministra de Exteriores descartó cualquier tregua a Moscú y, en la misma jugada, anunció un recorte temporal del impuesto sobre carburantes que recortará 26 céntimos australianos por litro durante tres meses.
La decisión llega cuando el precio internacional del barril vuelve a rozar los 90 dólares, empujado por la última escalada en Gaza y los ataques iraníes a buques en el Golfo Pérsico. Canberra ha hecho sus cuentas: importar crudo ruso sería abrir una válvula de 3.000 millones de dólares anuales directos al Kremlin, según estimaciones internas que el gabinete de Wong maneja desde la invasión de Ucrania.
El plan de choque de albanese: mitad de impuesto y reservas exprés
El primer ministro Anthony Albanese selló ayer con los gobernadores de estados y territorios el Plan Nacional de Seguridad del Combustible. El pacto rebaja al 50% el impuesto federal sobre gasolina y gasóleo y elimina tasas a transporte pesado hasta finales de junio. Paralelamente, el gobierno ha ordenado la liberación parcial de las reservas estratégicas y la importación exprés de 400.000 barriles diarios desde Singapur y Corea del Sur.
Las cifras oficiales del lunes muestran un colchón muy justo: 39 días de gasolina, 30 de diésel y 30 de aviación. Autoridades energéticas advierten que, sin lluvia de refinerías, el país podría quedarse en 28 días si se repite un cierre de paso por el Estrecho de Ormuz. Wong, en la entrevista de la ABC, lo resumió con una frase que sonó a advertencia: «No vamos a financiar la guerra de Putin para que luego paguemos más barato en la bomba».

Australia se queda fuera de cualquier misión terrestre en oriente medio
La ministra también cerró la puerta al despliegue de tropas australianas en una eventual operación terrestre estadounidense. «Nuestra postura es defensiva, no ofensiva», reiteró, y recordó que el contingente actual se limita a patrullas navales y sistemas radar en el Golfo. El mensaje llega horas después de que Washington pidiera apoyo logístico a sus aliados para una posible protección de rutas comerciales.
En los suburbios de Sídney, mientras tanto, los conductores despiertan con la noticia de que el litro bajará hoy mismo 22 céntimos, pero la pregunta flota en el aire: ¿y después del 30 de junio? El gobierno no ha adelantado más cartuchos. Porque la guerra en Ucrania sigue, el conflicto en Gaza no cede y Australia ha apostado todo a un solo caballo: resistir el embate sin tocar el crudo del agresor. El próximo informe de reservas, dentro de cuatro semanas, dirá si la apuesta fue suficiente o si la marea roja del petróleo acaba salpicando también esta esquina del planeta.