Ávila se despide del 'encuentro' entre lágrimas y un grito de 'viva el cristo'

El frío no era solo meteorológico. Este Lunes Santo en Ávila, ante la portada principal de su catedral, miles de personas asistieron a algo que no volverá a repetirse: el último 'Encuentro' entre Nuestra Señora de la Esperanza y el Santísimo Cristo de la Ilusión. Treinta años de tradición, liquidados en un acto descrito de antemano como 'breve' y 'ágil'. Y así fue. Casi quirúrgico. Casi sin alma.

Un adiós sin inclinación, sin gesto, sin lo de siempre

Quien haya vivido este momento en ediciones anteriores lo entendió al instante. La imagen de la Virgen no se inclinó ante el Cristo. Esa reverencia que durante tres décadas fue el instante cumbre de la Semana Santa de Ávila, declarada de Interés Turístico Internacional, simplemente no ocurrió. Los dos pasos mantuvieron una distancia que no era solo física. La Hermandad de la Esperanza cumplió lo pactado: estuvo, pero no se entregó.

La mediación del obispo Jesús Rico logró que este encuentro final se celebrara de forma excepcional, después de que la asamblea extraordinaria de la Hermandad, reunida en octubre, votara con más de dos tercios a favor de romper con esta tradición. La razón formal: los estatutos de la Junta de Cofradías prohíben que dos procesiones coincidan en las calles de la ciudad al mismo tiempo. Una norma que durante años se sorteó con voluntad, y que ahora se convirtió en el argumento definitivo para el cierre.

El público tomó la palabra cuando terminó el protocolo

El público tomó la palabra cuando terminó el protocolo

Ávila es conocida por su contención. Sus procesiones se viven en silencio, con esa sobriedad castellana que no necesita aspavientos. Por eso lo que ocurrió después del adiós resultó tan elocuente. Cuando la imagen del Cristo de la Ilusión comenzó a girar sobre sí misma, portada por los anderos de vuelta hacia la ermita de Las Vacas, el público rompió el protocolo. Aplausos. Gritos.