Barcelona: abucheos islamófobos en el camp nou ensucian el fútbol
Un hedor a intolerancia se apoderó anoche del RCDE Stadium. Mientras España se enfrentaba a Egipto, una parte del público desató una ola de cánticos islamófobos y xenófobos que han provocado la rotunda condena del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, calificándolos de “bochorno colectivo intolerable”. Un episodio que, más allá del resultado deportivo, deja al descubierto una herida abierta en la sociedad catalana.

El alcalde exige medidas contundentes contra el odio
Collboni, visiblemente consternado, ha advertido que este tipo de actitudes no tienen cabida ni en el deporte ni en ningún otro ámbito de la vida pública. “Lo que vivimos ayer está en flagrante contradicción con los valores que defiende la selección española”, declaró a EFE, tras la presentación del primer hub público de recarga ultrarrápida de Barcelona. El alcalde ha confiado en que las autoridades competentes tomen las “medidas oportunas” para evitar que este tipo de incidentes se repitan. La ironía, amarga, reside en que los mismos que coreaban consignas de odio ovacionaron a Lamine Yamal, joven promesa del fútbol español y, además, musulmán.
Los cánticos, que incluyeron arengas como “musulmán el que no bote” y pitidos durante la interpretación del himno egipcio, evidencian una escalada de intolerancia preocupante. El estadio, en un intento por mitigar el daño, emitió un mensaje en el videomarcador recordando la legislación vigente que prohíbe y sanciona comportamientos violentos, xenófobos, homófobos o racistas. Pero la imagen ya está grabada, y el daño, considerable.
Los Mossos d'Esquadra han abierto una investigación, coordinados con la Fiscalía de Odio y Discriminación, para determinar si los cánticos constituyen un delito de odio y para identificar a los responsables de estos actos. El fiscal, que no ha querido hacer declaraciones, ha confirmado que la investigación se centrará en analizar las grabaciones de las cámaras de seguridad y las redes sociales en busca de pistas que permitan identificar a los instigadores de esta marea de odio.
Más allá de la investigación judicial, lo que realmente inquieta es el origen de este resurgimiento de la xenofobia en un contexto social que, al menos aparentemente, se había comprometido con la diversidad y la inclusión. ¿Es un fenómeno aislado, producto de la exacerbación de pasiones en un ambiente de competición? ¿O es el reflejo de una corriente de opinión más profunda y preocupante?
La respuesta, como suele suceder, no es sencilla. Pero lo que sí es evidente es que la sociedad catalana, y la española en general, debe hacer una profunda reflexión sobre sus valores y sobre la necesidad de combatir con firmeza cualquier forma de discriminación y odio. Porque el fútbol, como espejo de la sociedad, acaba mostrando sus sombras más oscuras.