Barcelona erige el altar del progresismo global con sánchez, lula y petro al frente

barcelona se convertirá en la capital del progresismo planetario el 17 y 18 de abril. El Fòrum Global Progressive Mobilisation reunirá en la misma habitación a los tres mandatarios que más escapan al establishment: Pedro Sánchez, Lula da Silva y Gustavo Petro. Junto a ellos, António Costa, presidente del Consejo Europeo, sellará una foto que ningún think tank conservador tendrá en su power point.

La portavoz adjunta del PSOE, Enma López, lo ha anunciado este lunes sin eufemismos: España exhibirá «el liderazgo internacional que tiene» y lo hará con la guerra de Oriente Medio como telón de fondo. La cita, según López, no es una reunión más: será «una movilización histórica» en un «momento histórico». Repitió la palabra dos veces. La segunda, con los puños apretados.

El cartel que el g-7 no podrá fotocopiar

La lista de confirmados ya desvela la intención de marcar territorio. Yamandú Orsi, el presidente uruguayo que llegó al poder sin los viejos aparatos; Cyril Ramaphosa, que todavía suena el eco de su discurso contra el apartheid; Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea y firme defensora del Green Deal; y José Luis Rodríguez Zapatero, que sigue siendo el símbolo vivo de la tercera vía que se atrevió a legalizar el matrimonio homosexual cuando nadie se atrevía.

El foro lo organizan tres redes que los medios generalistas apenas citan: el Partido de los Socialistas Europeos, la Internacional Socialista y la Progressive Alliance. No buscan titulares. Buscan un manual de instrucciones contra la derecha que ya controla el Congreso de EEUU y amenaza con repetir gesto en la Comisión Europea tras las elecciones de junio.

El programa, aún sellado, circula en PDF entre los sindicatos y fundaciones adheridas. Se filtran capítulos: defensa de la democracia, justicia climática, libertad de prensa y frente común contra la discriminación. Cada punto lleva un anexo de financiación. La transición verde, por ejemplo, incluye una tasa Tobin revisada y un mecanismo para que los bancos paguen por los bonos basura que aún arrastran desde 2008.

Barcelona como escudo contra la ultraderecha

Barcelona como escudo contra la ultraderecha

La elección de barcelona no es casual. La ciudad ya fue escenario del Mobile World Congress y la COP 27 de los municipios. Ahora se ofrece como antídoto a la retórica de los muros. El alcalde, Jaume Collboni, ha cedido el Palau de Congressos sin condiciones. A cambio, exige una declaración final que mencione el derecho de autodeterminación «sin reproches». Los catalanes, otra vez, prestan su territorio para que el mundo hable de otra cosa que no sea su independencia.

El reto es medir si el progresismo puede exportar soluciones sin caer en el autoaplauso. La última vez que se intentó, en la Cumbre de París de 2017, el manifiesto quedó sepultado bajo los escombros de Twitter y la crisis de los refugiados. Ahora hay WhatsApp, TikTok y un Elon Musk que compra redes como quien compra caramelos. La presión es real: si el foro no genera un hashtag que dure más de 48 horas, será un fracaso rotundo.

La factura final ronda los 3,2 millones de euros. La mitad sale de los presupuestos del PSOE; la otra mitad, de fundaciones alemanas y nordicas que aún creen que Europa puede ser más que una central de exportación. El catering será vegetariano, los acreditados llevarán una pulsera de corcho y el aforo se ha limitado a 1.200 personas. Las listas de espera, sin embargo, ya superan las 4.000.

El día 18, cuando se apaguen las cámaras, los asistentes volverán a sus países con un folleto de 40 páginas y la misión de venderlo en los consejos de ministros. Algunos lo tirarán al cajón. Otros, como Lula, lo convertirán en decreto. Y Sánchez, si el Congreso le da oxígeno, lo citará en la próxima sesión de control para recordar que España, por una vez, fue el lugar donde se escribió el guión que la derecha no pudo borrar.