Bélgica despliega barcos en ormuz y tensa la cuerda con irán

Bélgica acaba de romper su tradicional neutralidad marítima: Theo Francken, ministro de Defensa, confirmó ayer que unidades navales belgas patrullarán el estrecho de Ormuz tan pronto como cesse el fuego en la zona. La decisión convierte a Bruselas en el séptimo socio de la coalición liderada por Reino Unido, Francia y Alemania para proteger el paso por el que cada día transita un tercio del petróleo que abastece a Europa.

La declaración de Francken en redes sociales llegó horas después de que Irán reiterara su advertencia de cerrar el paso si occidente endurece el embargo. El mensaje es claro: Bélgica no solo presta buques; presta su firma al frente anti-Teherán.

El estrecho que mueve 21 millones de barriles diarios

Ormuz no es un simple canal de 33 km de ancho: es la válvula de escape del Golfo. Si se interrumpe, el Brent puede dispararse por encima de los 120 dólares y la inflación energética regresar a niveles de 2022. Bélgica, país sede de la OTAN y de las instituciones europeas, sabe que un cierre parcial ya costó al comercio mundial 60 000 millones de euros en 2019.

La coalición no habla de “operación de combate”, sino de “escolta preventiva”. Pero el matiz es una cáscara: los buques desplegados llevan misiles SM-2 y sistemas CIWS capaces de abatir drones en segundos. El objetivo, según el documento conjunto del 19 de marzo, es “disuadir cualquier maniobra hostil iraní” y, de facto, romper el cerco que Teheran ejerce sobre el crudo saudí y emiratí.

Irá a bruselas la factura del gas

Irá a bruselas la factura del gas

El gobierno belga calcula que el despliegue costará 15 millones de euros en 2024, una cifra ridícula si se compara con los 2 400 millones que podría perder la industria química de Amberes en caso de cierre del estrecho. Pero hay un detalle oculto: la mitad del gas natural licuado que llega a Zeebrugge procede de Qatar, precisamente el proveedor que necesita Ormuz abierto para sacar sus cargamentos.

Francken, conocido por su discurso duro contra la inmigración, ahora ensaya la misma contundencia contra Irán. Su tweet incluye la palabra “alto el fuego” como condición, pero no la firma de Teherán. Mientras tanto, la Guardia Revoluciona iraní siga entrenando en la isla de Qeshm con lanchas rápidas y cohetes Noor. El tablero está servido.

La historia no termina con barcos bandeando en el Golfo. Bélgica acaba de cruzar la línea que separa la retórica diplomática de la proyección naval. Y lo ha hecho en el momento en que los futuros del Brent acumulan ocho semanas al alza. El mensaje para Irán es contundente: cada tonelada que no fluya por Ormuz tendrá un escolta occidental dispuesto a disparar. Bruselas ha elegido bando; ahora le toca al mercado contar los días que tardará en reflejarlo en la factura de la luz.