Bessent asegura que ee.uu. 'retomará' ormuz, pero irán niega negociación y trump amenaza con atacar
El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, salió este lunes a la palestra con una promesa que suena a bravata: «Estados Unidos retomará el control» del estrecho de Ormuz. La frase, lanzada en prime time por Fox News, pretende vender tranquilidad a un mercado global que ve cómo el 20 % del petróleo mundial sigue secuestrado por la acción naval iraní. Pero lo que Bessent no dijo es que, mientras él hablaba, el Pentágono ultimaba planes de una incursión terrestre que ya tiene 50 000 efectivos desplegados en la zona.
La cuenta atrás de trump se detiene a cuatro días
El presidente Donald Trump había fijado el 2 de abril como fecha límite para que Teherán reabría la vía marítima. El calendario se le ha echado encima: el ultimátum se ha aplazado hasta el 6 de abril, un gesto que en Washington se interpreta como la constatación de que la presión militar no ha doblegado aún a Irán. La Casa Blanca necesita tiempo y, sobre todo, aliados. Poco tiene: la OTAN, que Trump calificó de «cobarde» el pasado viernes, sigue sin ofrecer ni un barco más para la escolta multinacional que Washington reclama desde enero.
Irán, lejos de ceder, juega al despiste. Fuentes de la cancillería de Teherán aseguran a este medio que «no hay negociación directa» y que los mensajes intercambiados con EE.UU. a través de Pakistán no pasan de ser «exploratorios». El propio ministro de Exteriores iraní, Hossein Amirabdolahian, lo dejó claro en la madrugada del lunes: «Ormuz se abrirá cuando se levanten las sanciones y se pare el bombardeo israelí». Traducción: el bloqueo naval es la única carta de presión que les queda tras el asesinato de su general en Damasco.

El 'regalo' de 20 petroleros que nadie ha visto
Trump desayunó la jugada en Truth Social: «Irán va a dejar pasar 20 buques como regalo». Horas después, el tráfico por Ormuz seguía siendo un éxodo de buques en espera. El centro de seguimiento marítimo TankerTrackers solo contabilizó cuatro petroleros con pabellón iraní cruzando el estrecho en las últimas 24 horas, todos rumbo a Siria, no al mercado global. El supuesto regalo se queda en anuncio publicitario.
Mientras tanto, el precio del crudo Brent se ha disparado un 18 % en lo que va de marzo. La Reserva Federal calcula que cada 10 días de cierre de Ormuz resta dos décimas al PIB estadounidense. El Congreso, con mayoría republicana, ya prepara un paquete de compensaciones fiscales a las refinerías si la crisis se alarga hasta el verano. El mensaje es claro: el votante medio empezará a notar la gasolina más cara en Semana Santa.
El tablero de tres bandas que nadie controla
En el Pentágono se dibujan tres escenarios. El primero, una operación de «escolta dura» con destructores que abran paso a los petroleros comerciales. El segundo, un ataque selectivo a plataformas iraníes en el Golfo, plan que ya tiene luz verde del Joint Chiefs of Staff. El tercero, y más temido, una ocupación temporal del puerto de Bandar Abbas, algo que, según simulaciones internas, obligaría a movilizar 120 000 soldados y elevaría el precio del barril por encima de 200 dólares.
En Europa, el Banco Central advierte de que un corte de suministro prolongado disparará la inflación hasta el 6 % en la eurozona. Berlín ya ha activado el protocolo de racionamiento de gasóleo y París congela el impuesto sobre carburantes. El mundo vuelve a dividirse entre quienes tienen reservas estratégicas —EE.UU., China, Japón— y quienes dependen del crudo que ahora mismo duerme en los tanques de los petroleros varados frente a Fujairah.
La partida está servida. Y mientras Trump promete «grandes avances» y Bessent vende la fantasía de un Ormuz recuperado, los capitanes de los buques atrapados reciben la misma orden: no moverse hasta nuevo aviso. El mensaje llega en inglés y en farsi: «Nadie garantiza su seguridad». El estrecho, que fue arteria del comercio global, se ha convertido en el punto de mira de un rifle que nadie se atreve a disparar primero. La factura, por ahora, la pagamos todos en la gasolinera.
