Bezzecchi arrasa en austin y aprieta a ducati: tres victorias, cero concesiones

Marco Bezzecchi no entiende de esprint ni de cuentas pendientes. En austin volvió a cruzar la meta primero, tercera victoria en tres grandes premios, y dejó claro que su abrilia RS-GP es la moto que mejor traduce la velocidad en puntos. Ni el golpe inicial con Pedro Acosta, ni la presión de Jorge Martín, ni el regreso de Marc Márquez a la zona noble pudieron doblegar a un italiano que ya suma cinco triunfos consecutivos si se cuenta el final del año pasado.

Aprilia desplaza a ducati del trono que nadie disputaba desde 2022

Las cifras son brutales: cuatro RS-GP dentro del top-8, solo un abandono por un problema mecánico cuando Ai Ogura superaba a di Giannantonio en la pelea por el podio. En Noale ya no hablan de “proyecto”, hablan de hegemonía. El invierno sirvió para pulir el chasis, domar el motor y, sobre todo, para creérselo. El resultado: Ducati ve cómo su ventaja de velocidad punta se evapora y solo Márquez y ‘Diggia’ logran mantener el tipo.

Marc Márquez, con la espalda aún sin cicatrizar del todo, firmó un quinto puesto que sabe a gloria: entró en Q2 tras cumplir la sanción de la sprint, remontó sin bala de plata y acabó a 4,2 segundos del ganador. No es el marcador que suele marcar él, pero es el que necesita su cuerpo. La GP26 aún no es su bici, pero ya no le tira al suelo.

El único escollo lleva nombre español y casco de tiburón

El único escollo lleva nombre español y casco de tiburón

Pedro Acosta volvió a ser el alma de la KTM. Aguantó el ritmo de las Aprilia durante veinte vueltas y protegió el podio de los ataques de Di Giannantonio. Le falta la victoria, sí, pero ningún otro piloto saca tanta sangre a una RC16 que sin él nadaría en la mediocridad. Viñales, con un tornillo fuera de sitio en el hombro, ya vuela de regreso a Europa para operarse; la fábrica austríaca suma y sigue sin respuestas.

Y mientras tanto, en el garaje Ducati, Bagnaia y Àlex Márquez intercambian caídas y dudas. El actual campeón del mundo duodécimo en la general; el subcampeón, octavo. La Desmosedici sigue siendo rápida, pero la regularidad se la comió el invierno. La temporada, insisto, empieza en Jerez para muchos; para Bezzecchi ya lleva tres asaltos y tres nocauts.

La próxima cita es el Gran Premio de España. Allí Ducati tendrá nuevas piezas de chasis y Yamaha, que aún celebra el primer punto de Razgatlioglu, promete un motor menos asthmático. Pero la historia ya tiene un protagonista: un italiano que no da respiro y una Aprilia que ha aprendido a ganar sin pedir permiso. La guerra por el título acaba de empezar y, de momento, Bezzecchi gana cada ronda sin necesidad de ir a la decisión de los puntos.