Bezzecchi enciende la máquina del miedo y ya sueña con el título

El sol aún no había tocado el asfalto de Austin y Marco Bezzecchi ya había roto la carrera. Tres vueltas. Eso tardó el italiano en dejar claro que el Circuit of the Americas iba a ser su patio, otra vez. Su tercera victoria consecutiva —y la cuarta si remontamos hasta Valencia 2024— convierte el sueño de campeón en una obsesión colectiva: la Aprilia ya no es la moto revelación, es la moto a batir.

El trío que marcó la guerra

Detrás de él, solo dos sombras: Pedro Acosta aguantando el tipo hasta que el neumático le pidió tregua y Jorge Martín, que se llevó el segundo puesto como quien rescata un punto de un incendio. El español recuperó el liderato el sábado, pero lo devolvió el domingo con intereses: ahora lleva 25 puntos de desventaja y la sensación de que cada gran premio es una final.

La pelea real estaba más atrás. Marc Márquez cumplió la penitencia de la ‘long-lap’ por su tangana del sprint con Fabio Di Giannantonio y salió del callejón 11º. Lo que siguió fue una demostración de oficio: adelantó a siete pilotos en 18 vueltas, cerró 5º y se fue al box con la sonrisa de quien sabe que el año apenas empieza. La Ducati GP26 responde, pero la estadística duele: nadie gana el mundial tras empezar con cero en Austin.

Moto2: un carnaval de huesos y asfalto

Moto2: un carnaval de huesos y asfalto

La categoría de plata fue un juego de barajas lanzado al aire. Daniel Holgado, líder del campeonato, se fue al suelo en la curva 1 y arrastró al americano Joe Roberts. La lista de bajas sonó como un tambor: Ángel Piqueras se fracturó el fémur, Sergio García Dols se luxó el hombro y cinco más quedaron esparcidos por la grava. En medio del caos, Senna Agius cruzó la meta primero y Manuel González cuarto, suficiente para vestirse de líder con 39,5 puntos. La lección: en Moto2, sobrevivir es sinónimo de puntuar.

Moto3: milésimas que saben a gloria

En la categoría pequeña el tiempo se mide en latidos. Guido Pini arañó 56 milésimas a Máximo Quiles en la última curva y estrenó su casillero de victorias. El italiano se coló por el interior cuando Valentín Perrone y Álvaro Carpe se pasaron de frenada. Nadie tocó el muro, todos cruzaron el alambre. La foto finish parece un cartel de wanted: cuatro pilotos, cuatro sueños, un solo ganador.

Bezzechi ya iguala el arranque de Márquez 2014. La diferencia es que aquel Honda era una moto imbatible y esta Aprilia es una apuesta que se convierte en certeza cada domingo. El camino a Mugello se parece a una cuerda floja: abajo hay neumáticos quemados, arriba un trofeo que pesa 70 años. El italiano no mira abajo. Por ahora, mira al frente y el frente se llama título.