Bnpl hace que los colombianos olviden cuánto gastaron: la memoria falla hasta 36%
El zip de la chaqueta aún no enfría cuando el cerebro ya borra el precio. Así operan las plataformas de pago diferido (BNPL) en Colombia: fragmentan la cuenta y, de paso, distorsionan la memoria de quien paga. Un estudio de Sinnetic demuestra que quienes usan Addi, Creditop o Sistecrédito subestiman el monto real de su compra entre 24 % y 36 %, varias veces más que quienes usan efectivo (2 %‑8 %) o tarjeta de crédito (6 %‑12 %).
La brecha de recuerdo que nadie pidió
La investigadora recabó datos de 1.400 personas entre 24 y 37 años en cinco ciudades. Les preguntó cuánto habían gastado minutos después de comprar y comparó la respuesta con el ticket real. El resultado: entre más cuotas, mayor laguna mental. El usuario recuerda la cuota —“son treinta mil pesitos”— pero no los dos millones que firmó. La distorsión no varía según el producto ni la ciudad; sí se agrava en días de descuentos, cuando el “cero intereses” activa el impulso y apaga la calculadora.
Leonardo Muñoz, uno de los autores, habla de “nebulosa poscompra”: el momento en que la obligación existe pero el cerebro aún no la ha traducido en dolor. El efectivo lo dispara de inmediato; la tarjeta lo aplaza; el BNPL lo pulveriza. Fragmentar el pago es anestesiar la culpa.

Reguladores despiertan tarde
El Reino Unido ya prepara reglas que entrarán en 2026. Colombia, no. Acá las fintech crecen sin que la ley mencione la “contabilidad mental” de sus clientes. Sinnetic propone mostrar el costo total en la pantalla de confirmación, sumar todas las obligaciones abiertas y enviar avisos que recuerden el monto global antes de nuevas compras. La sugerencia suena a obviedad, pero ninguna app lo hace. Mientras tanto, el país acumula microdeudas que el consumidor ni siquiera recuerda contraer.
La moraleja no es contra el BNPL: es contra la amnesia que fabrica. Si la primera cuota duele poco, la última duele doble: por el dinero y por la sorpresa. La próxima vez que vea “paga después”, pregúntese cuánto olvidará mañana. La respuesta, según los datos, es más de un tercio de la verdad.
