Bolivia se juega la vida con el dólar: 6,86 bolivianos que ocultan la grieta del 9,64 paralelo

La jornada terminó y el dólar oficial apenas se movió: 6,86 bolivianos, un centavo arriba, una variación del 0,15 %. Pero ese número es ya un adorno. En la calle, el billete verde se cambia a 9,64 y ahí late el pulso real de una economía que respira por un tubo. El Banco Central insiste en pintar la pared mientras el techo se desploma.

La semana cerró con el dólar oficial subiendo un 1,97 %, y el año interanual ya acumula 1,66 % de alza. Seis días seguidos de subida simbólica, volatilidad contenida del 8,8 %: una estabilidad de escaparate que se rompe apenas uno cruere la puerta del banco. El mercado paralelo, ese espejo sin maquillaje, ya no espera.

El bid presta, el fmi calla y el pueblo calcula

El bid presta, el fmi calla y el pueblo calcula

El Gobierno celebró el préstamo de 4.500 millones de dólares del BID para 2026-2028 como si fuera la llave de la caja fuerte. El Fondo Monetario prefirió no pronosticar: demasiado desorden en las cuentas. El Banco Mundial habla de recesión del -1,1 % del PIB; la CEPAL, más generosa, concede un 0,5 % de crecimiento. Mientras tanto, la inflación oficial se proyecta en 17 % y el déficit fiscal debe bajar al 7 % este año. La meta es tan ambiciosa como la promesa de que el dólar oficial volverá a valer algo.

La unificación cambiaria, anunciada para el primer semestre, avanza a cuentagotas. El Banco Central publica cada día un dólar de referencia: 9,21 para comprar, 9,40 para vender. El 6,96 oficial sigue existiendo, pero es un número de cartel. El comercio ya no lo usa. La brecha entre el tipo de cambio que se anuncia y el que se paga es el retrato de una economía que aprendió a vivir con dos verdades.

Tras la estampida de 2025, bolivia afronta ahora la transición más cara de su historia: dolarizar de facto los bolsillos mientras mantiene la ficción oficial. El dólar paralelo ya no es un mercado: es el termómetro de una nación que se despierta cada día más cerca del diez y más lejos del seis. La cifra habla por sí sola: 9,64. Ahí está el país, sin maquillaje.