Bombas en el medio oriente reavivan la llave del canal de panamá: 10 % más barcos y 5700 millones en juego

El humo de las explosiones en el Mar Rojo acaba de convertirse en un viento de cola para el canal de panamá. Mientras los misiles forzaban desvíos, la vía interoceánica sumó entre 38 y 41 cruceros diarios, cuatro más de lo previsto, y empezó a contabilizar un extra del 10 % en tonelaje y dinero.

La subida se llama guerra y se cobra en buques

Ilya Espino de Marotta, subadministradora del canal, confirma lo que los armadores ya habían decidido por sí solos: la ruta por Suez se volvió ruleta rusa y Panamá volvió a ser el pasillo seguro. El resultado se mide en reservaciones de LNG para abril, en el reloj de las esclusas neopanamax que no para y en una caja que, el año pasado, ya sumó 5.705 millones de dólares, un 14,4 % más.

El gas natural licuado era, hasta hace dos años, el cliente dorado: entre 2018 y 2022 registraba hasta 500 tránsitos anuales. Luego llegó la invasión rusa, Europa sedujo los cargamentos y el canal perdió la mitad de su tráfico de GNL. Ahora los tanques regresan porque Asia vuelve a ser el destino más rentable y el precio del combustible hace redondo el desvío por Panamá.

El peaje más caro del agua

El peaje más caro del agua

Cada buque mete entre el canal y el bolsillo panameño un promedio de 188.000 dólares solo por cruzar; los portacontenedores neopanamax pagan hasta medio millón. El GNL ocupa el segundo lugar de la tabla de tarifas. Multiplicado por el flujo extra, el repunte ya anticipa un cierre fiscal con más ceros de los que figuraban en el Excel inicial.

El 70 % de esa carga viene o va hacia Estados Unidos; China y Japón reparten el resto. La línea de 82 kilómetros que une dos océanos conecta hoy 180 rutas y casi 2.000 puertos en 170 países. Cuando el resto del mapa se tiñe de rojo, la tira azul de Panamá vuelve a ser el trazo más fiable del comercio mundial.

La guerra, como siempre, tiene ganadores. En esta ocasión, el premio se llama Canal de Panamá y se cobra en tiempo real: cada cuatro minutos entra un buque y cada cierre de esclusa suena como una caja registradora.