Briceño pilla a osorio: el peaje del eje cafetero sigue cobrando tras promesa de petro
El domingo, 21.200 pesos. El lunes, 21.200 pesos. El martes, 21.200 pesos. Daniel Briceño repitió la cifra mientras su cámara enfocaba la caseta de Autopistas del Café en Manizales y un empleado extendía la mano. El diputado electo del Centro Democrático grabó el momento: la promesa del Pacto Histórico de suspender el cobro se estrelló contra la realidad de la ventanilla.
La promesa que no se cumplió
En septiembre pasado, el representante Santiago Osorio aseguró que Gustavo Petro había ordenado la terminación anticipada del contrato. “En el próximo mes no tiene por qué existir más peajes de Autopistas del Café en nuestro país”, dijo en un video que Briceño rescató y viralizó. Tres meses después, la caseta sigue abierta y los conductores siguen pagando. La ironía: Osorio obtuvo 71.000 votos en Caldas con ese anuncio.
Briceño, exconcejal bogotano, no perdió el detalle. “Mi doctor Osorio solo nos mintió para conseguirse los voticos”, lanzó mientras se alejaba con el tiquete en la mano. El empleado, incrédulo, le recordó que él solo cumple órdenes: “Acá seguimos cobrando, lo que pasa es que la gente confunde la noticia con la realidad”.

La cifra que habla por sí sola
El peaje de La Felisa, en el municipio de Palestina, mueve 2,3 millones de vehículos al año. Multiplíquese por 21.200 pesos y la recaudación supera los 48.000 millones anuales. Esa es la razón de que la concesionaria, cuyo contrato vence en 2027, se agarre a la vía como quien se agarra a un clavo ardiendo. La Agencia Nacional de Infraestructura confirmó que el proceso de terminación anticipada “está en estudio”, un eufemismo que en la jerga estatal significa: ni fecha ni garantía.
Mientras tanto, los camioneros pagan. Los caficultores pagan. Los turistas pagan. Y Osorio, desde su escaño en la Cámara, publica videos contra el “modelo concesionario” que él mismo prometió desmontar. La contradicción huele a café quemado.

El sistema que no para
La modernización digital —lectura de placas, pago sin detenerse— hace que el cobro parezca invisible, pero el dinero se va igual. Gopass y Facilpass consolidan la operación: 90 % de las casetas ya son electrónicas. El conductor no ve el billete, pero la cuenta se descuenta. La tecnología no resuelve el problema; lo pulveriza.
Briceño sabe que su video no derribará la caseta, pero logró lo que pocos: ponerle rostro al engaño. El lunes, cuando vuelva a pasar, le cobrarán otra vez. Y él, otra vez, pagará. Porque la carretera no perdona y las promesas, en el Eje Cafetero, se disuelven en el mismo instante en que el torniquete se levanta.
