Bruselas abre el grifo de 1.200 millones para salvar la flota ante el fuego del gasóleo
La Comisión Europea ya no habla de «vigilar»: habla de abrir la caja de emergencia. El comisario Costas Kadis ha anunciado que activará el artículo 26.2 del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMPA), una palanca de 1.200 millones hasta 2027 que hasta hoy permanecía bajo llave. El detonante: el gasóleo marino se dispara por encima de los 1,3 euros el litro y las lonjas devuelven barcos a puerto porque vender el atún ya no cubre la tripulación.
La flota pide lo mismo que en la covid: dinero para salir a mar
En el pasillo del Consejo de Pesca del lunes, los ministros llevaban en la cartera la misma fotocopia: presupuestos de armadores en rojo. Kadis les adelantó que sus equipos ya trabajan «con contundencia» en una enmienda que permita a los Estados miembros subvencionar hasta el 60 % del coste extra del combustible. La clave está en calificar la subida como «perturbación excepcional», la misma coletilla que salvó a los astilleros durante la pandemia.
España, que agrupa la flota más grande de la UE, ha puesto el cronómetro: el secretario general de Pesca, Alberto López, calcula que cada semana de retraso cuesta 8 millones a la flota de cerco del Cantábrico. Luis Planas, ministro de Agricultura, no se cortó: «Hacer la pesca del siglo XXI con los barcos del siglo XX es una tarea imposible». Su mensaje a bruselas fue directo: si no hay reserva de crisis en el nuevo FEMPA 2028-2034, «habrá que recurrir al BEI» (Banco Europeo de Inversiones) para no dejar en tierra a 9.300 familias.

El mediterráneo ya pierde barcos frente a túnez
Lo que nadie cuenta es que la fuga ya empezó. Armadores malteses y griegos han empezado a desarmar buques de 20 metros porque la merluza no alcanza los 3 euros el kilo en las subastas de Marseille. El gasóleo subió un 42 % desde octubre; la cotización del pez, solo un 7 %. La cifra habla por sí sola: por cada día que un arrastrero de 1.500 caballos permanezca atracado, ahorra 4.800 euros en fuel y pierde 12.000 en ventas. La ecuación se rompe.
bruselas quiere evitar el efecto dominó. Kadis avanzó que las ayudas llegarían «antes del verano» y que podrían combinarse con primas temporales al flete. Pero hay un detalle: el reglamento exige que los barcos beneficiarios mantengan la tripulación y no reduzcan horas de navegación. Traducción: la flota tendrá que seguir saliendo, aunque la cubeta salga más cara que el pescado.
La propuesta se votará en la próxima comisión de Pesca del 17 de abril. Entretanto, los puertos de Vigo y A Coruña ya han colocado carteles: «Se buscan patrones. Se paga con diesel caro».
