Bruselas blinda la industria de guerra con 1.500 millones: ucrania y europa producirán más misiles y drones

La Comisión Europea acaba de abrir la caja de resonancia del siglo XXI: 1.500 millones de euros para convertir fábricas de automóviles en factorías de misiles, talleres de componentes en cadenas de obuses y start-ups tecnológicas en incubadoras de drones antidron. El plan, aprobado este lunes en Bruselas, no es un simple capítulo más del Programa Europeo de la Industria de Defensa (EDIP); es la hoja de ruta para que Europa deje de importar pólvora y empiece a exportar seguridad.

El dinero se mueve antes que los tanques

De los 1.500 millones, 700 van directos a la producción: sistemas antidrones, misiles, municiones. Otros 260 se escapan hacia Kiev, pero no como ayuda humanitaria: servirán para que ingenieros ucraninos reconstruyan bajo los escombros su base industrial militar y, de paso, enseñen a polacos, alemanes o españoles cómo se fabrica un proyectil que vuela 80 km sin desviarse. La fórmula es coproducción: si la guerra se alarga, Europa quiere tener los talleres a medio camino entre Lviv y Lyon.

El resto se reparte con criterio de supermercado estratégico: 325 millones para proyectos de “interés común” (léase: tanques que puedan circular desde Tallín a Lisboa sin recargar), 240 millones para comprar juntos sistemas de defensa aérea y antimisiles —y así dejar de pagar sobreprecios a los americanos—, y 100 millones para que la start-up de turno en Sevilla o Cluj-Napoca pase de prototipo a fábrica sin morir en el intento.

Las pymes entran por la puerta de servicio

Las pymes entran por la puerta de servicio

Lo que nadie cuenta es que el 35 % de la industria de armamento europea son talleres de menos de 250 empleados. A esas empresas les llega ahora el fondo FAST: capital semilla para que una fábrica de chapa gallega pueda soldar blindajes o una spin-off barcelonesa imprima en 3D válvulas para obuses. El techo: 20 millones por proyecto. El requisito: demostrar que tu dron o tu cohete sirve en Ucrania antes de que lo apruebe un comité de generales retirados.

La convocatoria sale mañana al portal de financiación de la UE. Las primeras cartas de intención llegarán antes que el café de los burócratas. El plazo se cerrará cuando se agoten los cartuchos, no cuando lo diga el calendario.

La ironía final: mientras los ministros de Economía discuten déficit y estabilidad, los técnicos de Defensa ya han encontrado un argumento presupuestario que todos entienden: si no gastamos este dinero ahora, dentro de dos años compraremos los misiles a precio de oro en dólares. La guerra, como siempre, acelera los relojes. Y Bruselas acaba de poner en marcha el más ruidoso de todos.