Bukele consolida su poder: elecciones internas para un tercer mandato
San Salvador se prepara para un ritual de poder anticipado: el Partido Nuevas Ideas, liderado por el controvertido presidente Nayib bukele, ha convocado elecciones internas para el 12 de julio, un movimiento que parece diseñado para pavimentar el camino hacia un tercer mandato consecutivo, desafiando las grietas constitucionales y las advertencias de observadores internacionales.
El calendario acelera la reelección
La convocatoria, formalizada este martes, marca un paso más en la estrategia de bukele para perpetuarse en el poder, una ambición que se reveló, con descaro, en una entrevista con el popular youtuber The Grefg, donde el mandatario admitió que le gustaría “gobernar el país diez años más”. La reforma constitucional, aprobada apresuradamente por el Congreso dominado por Nuevas Ideas en julio de 2025, eliminó las prohibiciones reeleccionistas, abriendo una brecha legal que bukele busca explotar al máximo.
El calendario electoral, fijado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), establece un plazo de inscripción de precandidaturas para el 28 de junio, y permite la propaganda electoral a partir del 27 de octubre de 2026, un período considerablemente extenso que sugiere una campaña orquestada para consolidar el control del partido y proyectar una imagen de invencibilidad.
Pero hay un detalle que no pasa desapercibido: la rapidez con la que se ha tramitado esta convocatoria, aprovechando al máximo el margen legal establecido por el TSE, genera dudas sobre la transparencia del proceso y la verdadera competencia interna. La ausencia de rivales evidentes para bukele en estas elecciones internas sugiere una mera formalidad, un ejercicio de legitimidad sin alternativas reales.

Un congreso a la medida
La aprobación de la reforma constitucional, realizada en una sola jornada sin análisis previo ni debate, expuso la fragilidad de las instituciones salvadoreñas y la creciente concentración de poder en manos de Bukele y su partido. La Asamblea Legislativa, convertida en un mero apéndice del poder ejecutivo, ratificó la enmienda constitucional con una rapidez que desató críticas tanto a nivel nacional como internacional. La justificación oficial, que equiparaba la reelección en El Salvador con la práctica común en “el 90% de los países desarrollados”, fue recibida con escepticismo por analistas que cuestionaron la comparabilidad de los sistemas políticos y la legitimidad de la reforma.
Ahora, con estas elecciones internas en el horizonte, la pregunta no es si Bukele será el candidato de Nuevas Ideas, sino qué estrategia utilizará para garantizar su victoria en las elecciones generales de 2027 y, con ello, consolidar un régimen de poder sin precedentes en la historia reciente de El Salvador. La apuesta es alta, y el futuro del país pende de un hilo.