Cae el 'triángulo' de los cabrera sarabia con 50 kg de metanfetamina en la cdmx
Tres cargamentos humanos de cristal recorrieron Gustavo A. Madero hasta que un detector de inteligencia los señaló. Llevaban 50 kilos de metanfetamina, suficiente para mantener despierto a todo un barrio durante meses. La Secretaría de Seguridad los apuntó como brazos de los Cabrera Sarabia, la facción sinaloense que lava dinero y sangre entre Durango y la capital.
La detención sucedió junto a un centro comercial que, irónicamente, promociona “experiencias familiares”. Uno de los arrestados portaba credencial de reportero; otro, una mochila con termos sellados: dentro, cristal molido como azúcar glass. El tercero iba de motorista, celular en mano, pendiente de un GPS que marcaba rutas entre Tepito y El Salto, Durango.

La ruta que nadie quería ver en el mapa
Los Cabrera Sarabia no son un apéndice menor del Cártel de Sinaloa; son su arteria financiera. Desde 2019 reemplazaron a los Ántrax en el control de laboratorios de Durango y ahora facturan metanfetamina en la Ciudad de México como si fuera mercancía de temporada. La alianza les permite cobrar plaza a dealers locales y, de paso, reciclar droga por pesos en joyerías y casas de empeño.
La SSPC no da nombres, pero sí cronología: seguimiento satelital durante 40 días, interceptación de 17 llamadas cifradas y una ficha roja que Interpol activó en abril. El mensaje es claro: la capital ya no es solo zona de consumo; es bodega.
El operativo deja un sabor metálico: decomisan armas, pero no aparece dinero en efectivo. Falta la “caja” que justifique 50 kg de mercancía valorada en 12 millones de pesos. ¿Se la llevaron antes? ¿O nunca existió porque el pago ya se hizo en criptomonedas? La pregunta ronda en los pasillos de la Fiscalía General de Justicia mientras los detenidos se niegan a declarar y piden abogados de lista que cobran más que la propia droga.
En Gustavo A. Madero, los vecinos ya no hablan de “narcotienditas”; ahora temen “narco-malls”. El centro comercial donde cayó el trío amaneció con vallas de seguridad privada y anuncios de “ampliación de cámaras”. La lección: cuando el crimen organizado elige tu colonia para almacenar, el precio de la renta sube, pero el de la vida baja.
