Cantabria blinda el acuerdo ue-mercosur y deja al campo sin veto
El Parlamento de Cantabria ha dicho este lunes no a la tentación de bloquear el tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Con los votos de PP y PSOE —y la abstención calculada del PRC—, la cámara ha sepultado la proposición de Vox que exigía paralizar el acuerdo mientras el Tribunal de Justicia de la UE dirime si vulnera el ordenamiento comunitario. La iniciativa, presentada el mismo día en que los ganaderos cortaban la N-634 en Meruelo para protestar por la caída del precio de la leche, ha naufragado por 23 votos en contra y 8 a favor.
La loncha de cecina que no llegará
Leticia Díaz, portavoz de Vox, ha cargado el debate con imágenes de explotaciones que «no volverán a abrir» en Soba o Valderredible si el acuerdo entra en vigor. «Mientras el TJUE tarda dos años en pronunciarse, nosotros regalamos el mercado a quienes deforestan y usan hormonas prohibidas aquí», ha espetado. Su propuesta incluía un referéndum consultivo regional y la suspensión provisional del tratado, algo que ni siquiera el PRC —que comparte el diagnóstico— ha visto viable.
La respuesta del PP ha sido tan contundente como simple: «El enemigo no es Bruselas, es Moncloa». Juan José Alonso ha enumerado cifras: 22.000 empleos potenciales, aranceles cero para el vino y la industria y un escaparate de 780 millones de consumidores. «Con protección y reciprocidad, el campo cántabro sale reforzado», ha asegurado, antes de acusar a Vox de «vender miedo en lugar de contratos».

La lección de hace cuarenta años
El PSOE ha sacado la historia para desarmar el argumento ganadero. Joaquín Gómez ha recordado cómo en los 80 «echaban pestes contra la leche holandesa» y acabaron exportando quesos a Ámsterdam. «Adaptarse o desaparecer», ha resumido, para luego soltar la bomba: «Los precios de la carne y la leche en Cantabria están en su mejor momento de la década». La afirmación ha crispado el hemiciclo: los ganaderos llevan meses denunciando que el coste de los piensos se come el margen.
En el fondo del debate late una ironía difícil de digerir: el tratado que PP y PSOE defiende fue negociado por comisarios de su propio color político. «Muchos fueron a las tractoradas a hacerse la foto», ha ironizado Díaz, «pero la verdadera imagen es esta: 23 diputados votando contra sus propios». Pedro Hernando, del PRC, ha cerrado el círculo: «Han aprobado en Europa lo que rechazan aquí».
La votación deja al sector primario cántabro sin el escudo que pedía. Mientras, los camiones de carne brasileña seguirán rodando hacia Santander bajo el paraguas de un tratado que, provisional o no, ya es ley. La próxima prueba de fuego llegará en septiembre, cuando la Comisión Europea decida si activa el acuerdo por completo. En la lonja de Ganados de Torrelavega ya temen que la loncha de cecina que compiten con la de Brasil termine siendo más barata que la suya.
