Cánticos racistas en cornellà: el fútbol español en entredicho
El ambiente festivo en el RCDE Stadium de Cornellà se tornó amargo este martes tras el partido amistoso entre España y Egipto. Un sector de la afición española recurrió a cánticos de carácter racista y xenófobo, poniendo en tela de juicio los valores del deporte y la imagen de España ante el mundo. La ministra de Educación, Milagros Tolón, ha condenado con firmeza estos actos, pero la sombra de la intolerancia se cierne sobre el fútbol español.
La ministra rechaza el odio en los estadios
La reacción de Milagros Tolón no se hizo esperar. A través de un comunicado, la ministra condenó los cánticos denunciados, afirmando que “el odio, el racismo y la xenofobia no tienen cabida en los estadios ni en nuestra sociedad”. Tolón insistió en que estos comportamientos son “absolutamente inaceptables” y no representan a la mayoría de los aficionados españoles, quienes entienden el deporte como un espacio de respeto y convivencia. El gobierno, según declaró la ministra, seguirá impulsando medidas para erradicar estas conductas, trabajando en colaboración con instituciones y entidades deportivas.
Pero hay un detalle que preocupa: la persistencia de estos actos. Los cánticos, protagonizados por un grupo de aficionados situados en la zona de 'La Curva' del RCD Espanyol, se corearon de forma reiterada a partir del minuto 20 del encuentro, con mensajes como “Musulmán el que no bote”. Un lema provocador que evidencia la necesidad de una reflexión profunda sobre la cultura de la afición en algunos sectores del fútbol.

Más allá de los cánticos: abucheos y ataques
La situación no se limitó a los cánticos racistas. Antes del partido, parte del público silbó el himno de Egipto, un gesto de escasa deportividad que generó incomodidad en el recinto. Además, se registraron insultos dirigidos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por parte de un pequeño grupo de aficionados. Estos incidentes, sumados a los cánticos discriminatorios, pintan un panorama preocupante sobre la capacidad de algunos para separar la política de la competición deportiva.
La cifra habla por sí sola: 35.895 espectadores presenciaron un ambiente que, lejos de la camaradería habitual, estuvo marcado por la intolerancia. El Ministerio de Educación ha reafirmado su compromiso con la “tolerancia cero” frente a este tipo de actitudes, considerándola una exigencia institucional y un principio democrático irrenunciable. El deporte, reza el comunicado, debe ser siempre un lugar de encuentro e integración.
La respuesta de las autoridades deportivas y la sociedad en su conjunto será determinante para evitar que episodios como este se repitan. La erradicación de la xenofobia y el racismo en el fútbol español exige un esfuerzo conjunto, desde la educación en los estadios hasta la promoción de valores de respeto y convivencia. La imagen del fútbol español, y la de España como nación, está en juego.