Carabineros decomisan 140 kg de flora protegida en domingo de ramos
La fe se llevó 140 kilos de palma, musgo y orquídeas esta semana. No para los altares, sino para los depósitos de la Policía Nacional. El operativo dejó bajo llave 127 kg de palma de vino, 6 de musgo, 4 de palo santo y ocho orquídeas que iban a convertirse en ramos en Bogotá. La cifra habla por sí sola: detrás de cada hoja hay un árbol que ya no filtra agua ni aloja al loro orejiamarillo.
150 uniformados de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental patrullaron las iglesias bajo la consigna “Seguridad, Dignidad y Democracia”. La mayor Luz Amparo Pinto Rivera, jefa de la unidad, lo resume sin rodeos: “Cortar una palma de cera puede costar hasta 135 meses de cárcel”. La advertencia no es retórica: entre 2023 y 2024 incautaron 7.592 unidades de la especie nacional en peligro de extinción.
El negocio que se esconde detrás de la bendición
La extracción ilegal se disfraza de tradición. La palma de cera, emblema del escudo y refugio del loro orejiamarillo, termina convertida en cruces y ramas que se venden a cinco mil pesos frente a las basílicas. Lo que nadie cuenta es que cada trozo arrancado reduce la capacidad de retención de agua en los Andes y deja sin nido a un ave que ya aparece en listas rojas.
El tráfico no termina en las plantas. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible contabilizó 13.000 animales silvestres rescatados en los últimos dos años. Reptiles encabezan la lista: 9.000 tortugas hicotea, caimanes de anteojos e iguanas verdes sacadas de los ríos para terminar en ollas domésticas. Las aves suman 2.621 loros, canarios y periquitos convertidos en mascotas de lujo. Los mamíferos: 1.553 zarigüeyas, armadillos y monos aulladores que nunca volverán al bosque.
El maltrato es parte del envío. Según el informe oficial, la mitad de los animales muere antes de la incautación. Los que sobreviven llegan con fracturas, plumas arrancadas o estrés que imposibilita su suelta. “El componente de crueldad es intrínseco al delito”, advierte el despacho ministerial.

Alternativas que no sangran
La Policía reparte plantas vivas en las puertas de las iglesias. Entregan helechos, potus y espátula —ornamentales que no requieren talárboles—. La recomendación es simple: si la rama no se puede plantar después de la procesión, no la compres. La Semana Santa puede celebrarse sin dejar el monte pelado.
La próxima vez que alguien ofrezca “palma bendita” a la salida de la misa, la respuesta ya está escrita en la Ley 2111 de 2021: comprar es cómplice. Y la sentencia va de 5 a 11 años. La cifra habla por sí sola: el altar no justifica el delito.
