Carne de res: colombia recupera el apetito, pero ¿a qué precio?
El plato fuerte vuelve a la mesa de los colombianos. Tras años de contracción, el consumo de carne de res ha experimentado un notable repunte en Colombia, alcanzando los 18,4 kilogramos per cápita entre 2022 y 2025. Un dato que, a simple vista, celebra la resiliencia del sector ganadero. Pero tras este festín, acechan sombras en el bolsillo del consumidor.
El renacer de la carne en la dieta nacional
Las cifras de Fedegán hablan claro: una recuperación impulsada, en parte, por el aumento de los ingresos nominales de los hogares durante 2025. Más plata en el bolsillo significó, para muchos, un regreso a la proteína estrella. Pero no solo eso. El sector, lejos de quedarse de brazos cruzados, desplegó una campaña de marketing agresiva, buscando reposicionar la carne de res como un producto accesible y nutritivo. Un esfuerzo que, por lo visto, ha dado sus frutos.
La ecuación es sencilla: una producción nacional de 811.846 toneladas en 2025, sumada a las importaciones, restando las exportaciones, dividida entre una población de 53,8 millones de habitantes, arroja ese consumo per cápita de 18,4 kilogramos. Un número que, según los expertos del gremio ganadero, es el resultado de un trabajo constante en el fortalecimiento del sector y las campañas de fomento al consumo. La solidez del inventario bovino, que se aproxima a los 30 millones de cabezas, también juega un papel fundamental, no solo para abastecer el mercado interno, sino también para mantener una presencia sólida en más de 30 países.

La inflación pone en riesgo el festín
Pero no todo es un banquete. La euforia inicial se ve atenuada por un factor preocupante: el precio. Mientras que el consumo ha crecido, los precios de la carne de res han experimentado un aumento cercano al 9,6% durante 2025. Un porcentaje que supera con creces la variación registrada en otras proteínas como la carne de cerdo (-2,8%) y el pollo (2,8%). La cifra habla por sí sola: la carne, que volvía a ser protagonista en la mesa, ahora se convierte en un lujo para muchos.
El deterioro del ingreso real de los hogares en la segunda mitad de 2025, agrava aún más el panorama. Los consumidores, apretados por la inflación, empiezan a buscar alternativas más económicas, dejando de lado la proteína que, hasta hace poco, parecía haber recuperado su lugar en la dieta colombiana. En definitiva, el sector ganadero enfrenta un nuevo desafío: mantener el impulso del consumo sin desestabilizar los precios.
El aumento del faenado, un 6,3% durante 2025, es una señal alentadora de que la demanda, pese a las presiones inflacionarias, ha logrado sostenerse. Sin embargo, la estabilidad de los ingresos y el control de la inflación serán, en última instancia, los determinantes del futuro del consumo de carne de res en Colombia. El sector ha logrado recuperarse de la caída experimentada durante la pandemia, pero la cautela es ahora la palabra de orden.