Cartago impulsa becas deportivas y artísticas: ¿una barrera contra el crimen?
En un movimiento que podría redefinir las estrategias de prevención del delito en Costa Rica, el alcalde de Cartago, Mario Redondo Poveda, ha presentado un proyecto de ley que busca ampliar el alcance de las becas municipales para incluir actividades deportivas y artísticas. La iniciativa, que ahora espera el aval de la Asamblea Legislativa, apunta a ofrecer alternativas de desarrollo a jóvenes en situación de vulnerabilidad, una medida que, según sus promotores, podría ser clave para frenar la creciente influencia de grupos criminales en la región.
Un vacío legal que expone a la juventud
Actualmente, las municipalidades costarricenses están limitadas a otorgar becas académicas, una restricción que, según Redondo, deja a miles de niños, adolescentes y jóvenes sin acceso a oportunidades de formación en disciplinas culturales y deportivas. La propuesta busca, precisamente, llenar este vacío, dotando a los gobiernos locales de las herramientas necesarias para fomentar un desarrollo integral de la población joven. La cifra habla por sí sola: cada año, decenas de jóvenes en Cartago se ven atraídos por la promesa de dinero fácil y seguridad, terminando integrados en redes delictivas donde a menudo son utilizados como vigilantes o, en casos más graves, como sicarios.
El proyecto de ley contempla la creación de ayudas económicas dirigidas a personas de escasos recursos, facilitando su acceso a academias, programas de formación y espacios de práctica en áreas como el fútbol, la música, la pintura y otras expresiones artísticas. Pero la iniciativa va más allá de la simple oferta de actividades recreativas. Se trata de una inversión estratégica en el futuro del país, una apuesta por construir una sociedad más resiliente y menos propensa a la violencia.

Prevención social: la clave para un futuro seguro
“Este país tiene una urgente necesidad de generar oportunidades de esparcimiento sano para niños, adolescentes y jóvenes que hoy están siendo captados por grupos criminales”, afirmó Redondo, subrayando que el acceso a actividades deportivas y culturales puede convertirse en una herramienta clave para alejar a esta población de entornos de riesgo. No se trata de una solución mágica, por supuesto, pero sí de un paso fundamental en la dirección correcta.
La propuesta, que se inspira en la célebre frase del pensador Frederick Douglass –“es más fácil construir niños fuertes que reparar hombres rotos”–, busca integrar la prevención social del delito como un eje central en la estrategia de seguridad nacional, complementando el fortalecimiento policial y la modernización de las leyes. En lugar de reaccionar ante la violencia, el objetivo es actuar de forma proactiva, creando un entorno que impulse el desarrollo personal y ofrezca alternativas reales a las nuevas generaciones.
Cada municipalidad deberá definir mediante reglamentos los requisitos y criterios para acceder a estas ayudas, garantizando que los recursos lleguen efectivamente a quienes más lo necesitan. La idea es simple: ocupar el tiempo libre de los jóvenes en actividades constructivas que potencien sus habilidades y les permitan desarrollar una pasión por el deporte, el arte o la cultura. Si un joven encuentra su vocación en la música, la pintura o el fútbol, es menos probable que busque refugio en las calles o en las filas de una banda criminal.
La iniciativa se presenta en un contexto nacional marcado por la creciente preocupación por la seguridad ciudadana y el aumento de la violencia, lo que ha impulsado diversas iniciativas orientadas a fortalecer la prevención social del delito. Pero, más allá de la coyuntura política, este proyecto representa una oportunidad para construir un futuro más justo y seguro para todos los costarricenses. Un futuro donde el talento y la pasión, no la desesperación y la violencia, definan el destino de nuestra juventud.