Casarse en españa se dispara: 24.600 € para decir ‘sí, quiero’ en 2026
La factura nupcial ha estallado. En apenas doce meses, el precio medio de una boda en España ha saltado de 16.000 a 24.600 euros, un 53 % más. La cifra no es una estimación generosa: es el mínimo que calcula Suop para una celebración estándar con cien invitados, servicio de camareros, fotógrafos, seguridad y limpieza incluidos. Tradúzcase: para contraer matrimonio en 2026 hay que ahorrar 900 euros al mes durante 27 meses seguidos. La luna de miel, ni incluida.
El banquete se come más de la mitad del presupuesto
La estrella del desembolso es el banquete. Entre la comida, la bebida y el alquiler de la finca, la pareja deja 14.000 euros sobre la mesa. A esa cifra se suman 1.400 euros en personal: camareros, seguridad privada y limpieza. El reportaje fotográfico y el vídeo —ese artefacto que inmortaliza el recuerdo— cuesta otros 2.500 euros. El vestido, el traje y las alianzas suman 3.400 euros más. Flores, invitaciones, seguro de cancelación y tasas del registro civil —los llamados gastos invisibles— rozan los 3.000 euros. Y ahí termina lo previsible.
El límite, en realidad, no existe. Jaime, portavoz de Suop, admite que muchas parejas rondan ya los 50.000 euros cuando añaden dj, open bar, fuegos artificiales o un cotillón de marca. La escalada tiene un culpable claro: la inflación en servicios de hostelería y la saturación de proveedores tras el boom postpandemia. El sector, además, ha profesionalizado sus tarifas: hace cinco años bastaba con ocho contrataciones; ahora se superan las doce.

Los invitados también sienten el pinchazo
El gasto no lo asumen solo los novios. Cada invitado desembolsa una media de 206 euros solo en vestuario, desplazamiento y alojamiento, sin contar el regalo. Y el regalo, claro, ya no baja de 150 euros. Según el estudio de Raisin, uno de cada tres convidados ha rechazado una invitación por motivos económicos. La ecuación es demoledora: el cubierto del banquista cuesta al menos 140 euros, pero los novios consideran «suficiente» un regalo de 100-150 euros. La brecha la paga la pareja, que termina subsidiando a sus propios invitados.
La mitad de los contrayentes financia la fiesta con ahorros propios; el resto recurre a familiares o, directamente, al crédito. Bancos y fintech han olido negocio: los préstamos nupciales crecieron un 38 % en 2025. El plazo medio: cinco años. El interés: entre el 6 % y el 9 % TAE. Casarse, en la práctica, se convierte en la primera gran deuda compartida antes de compartir vivienda.

La factura que nadie incluye en la lista
Falta un capítulo: Hacienda. Si la boda se celebra en una finca declarada patrimonio cultural, el IVA del alquiler se dispara al 21 %. Si el catering importa champagne, el arancel aduanero se suma al ticket. Y si los novios deciden regalar a sus invitados productos de cosmética o tecnología, deben declarar esos obsequios como renta en especie. La sorpresa llega meses después, cuando el inspector reclama su parte del pastel.
El negocio nupcial ya factura en España más de 3.800 millones anuales. Supera al cine y al teatro juntos. El próximo año, con la cuesta de enero del 21 % de inflación acumulada en servicios, la factura puede rozar los 30.000 euros de media. La última ironía: cuanto más caro sea el enlace, más parejas se plantean el «sí, quiero» exprés del juzgado. El dato: en 2025, las bodas civiles sin celebración crecieron un 22 %. El amor, parece, empieza a ser compatible con la cartera vacía.