Castillo juega su última carta: pide anular todo y salir libre el 8 de abril
Pedro Castillo no se conforma con pedir la libertad: quiere borrar de un plumazo 28 meses de investigación. El 8 de abril, a las 9:30 de la mañana, la Corte Suprema escuchará su recurso de nulidad total contra la estructura misma del juzgado que lo procesa por colusión, tráfico de influencias y organización criminal. Si gana, la Fiscalía volvería a empezar desde cero y el expresidente recuperaría la calle.
El argumento que hace temblar al ministerio público
La defensa de Castillo alega que su caso debe ser juzgado por un magistrado titular de la Sala Penal y no por un juez designado por resolución administrativa. Según los artículos 4° y 450° del Código Procesal Penal, esa “falla orgánica” invalidaría todas las actuaciones fiscales: testimonios, peritajes, embargos y hasta la prisión preventiva que cumple desde diciembre de 2022.
La resolución del juez supremo Juan Carlos Checkley Soria convoca a una audiencia virtual —vía Google Meet— y obliga a la Fiscalía a presentar un contra-ataque jurídico en tiempo récord. Como medida de presión, la Corte ya advirtió que si los abogados de Castillo no aparecen, un defensor de oficio asumirá la causa. La orden es clara: no habrá dilaciones.
El fallo podría convertirse en un boomerang político. De prosperar la nulidad, el Estado peruano —como parte civil— vería cómo se desmorona la acusación de una “organización criminal en Palacio” que ya había costado 18 meses de carcelería y decenas de colaboradores eficaces.

La jugada maestra de la defensa: atacar la forma para salvar el fondo
Mientras Castillo también responde por el fallido golpe del 7 de diciembre, su equipo legal cambió de táctica. Ya no discute si recibió sobornos: cuestiona que el juez que investiga esos sobornos no debía estar ahí. Es la vieja estrategia del “forum shopping” peruano: si no te gusta el terreno, pides que cambien la cancha.
La audiencia del 8 de abril será transmitida en vivo. La Oficina de Imagen del Poder Judicial ya ordenó cámaras fijas y audio de alta fidelidad. El país entero podrá ver, en tiempo real, si la justicia decide resetear el tablero o mantener el curso de una investigación que, hasta ahora, parecía inquebrantable.
La próxima semana, Pedro Castillo podría salir de prisión o ver cómo su último recurso se desploma. En ambos escenarios, la frase que quedará grabada es la misma: la forma importa tanto como el fondo. Y en Perú, cuando la forma falla, el fondo se va al basurero.
