Catar aviva la pugna por el estrecho de ormuz y pone en jaque la seguridad energética global

El portavoz de Exteriores de Catar, Majed al Ansari, ha cargado este martes contra Irán y ha reclamado que los países del Golfo tomen las riendas del estrecho de Ormuz, la arteria por la que cada día fluye un 20 % del petróleo que consume el planeta. Su mensaje es claro: el paso «no pertenece a una sola parte» y cualquier cierre sería una amenaza directa a la seguridad energética mundial.

Una vía compartida que nadie quiere perder

La frase suena a obviedad, pero detrás se esconde la nueva geopolítica del crudo. Al Ansari no habla de diálogo abstracto; habla de importaciones de alimentos, cadenas de suministro y exportaciones que se tambalean cada vez que un dron iraní ronda los superpetroleros. La tensión ya no es bilateral entre Estados Unidos e Irán; se ha vuelto regional y, por tanto, más impredecible.

Catar, que comparte con Irán el mayor yacimiento de gas natural del mundo, ha pasado de la cautela a la condena pública. Ha presentado ya quejas formales ante organismos internacionales por los ataques de Teherán a instalaciones energéticas en sus vecinos. El mensaje a Irán es de despeje: «Traspasan los límites de la seguridad y constituyen un paso peligroso».

El detalle que nadie verbaliza en Doha: Catar necesita que el estrecho esté abierto para que sus barcos de gas natural licuado lleguen a Asia y Europa. Cada día de cierre le cuesta centenares de millones y le obliga a rastrear rutas alternativas que encarecen el precio final.

Pakistán, la pieza que mediadores ignoran

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En la sombra aparece otro actor. Al Ansari ha confirmado que Catar respalda los esfuerzos de Pakistán para mediar entre las potencias regionales. Islamabad, con intereses propios en el crudo iraní y en la ruta del gasoducto Iran-Pakistán-India, se ofrece como puente justo cuando el Golfo más lo necesita. Nadie cree en la neutralidad absoluta, pero todos prefieren un intermediario con pasaporte verde que ninguno.

La clave está en el contacto permanente entre los líderes del Golfo, una red de WhatsApp diplomático que funciona 24 horas y que ya ha evitado varios choques en los últimos meses. La región quiere sentarse en la mesa antes de que Occidente decida por ella. El mantra de Catar: «Debemos formar parte de cualquier solución futura».

El cierre del estrecho de Ormuz ya no es un escenario de guerra fría; es un botón rojo que cualquier comandante regional puede pulsar. Y cuando eso ocurra, el petróleo no subirá a 100 dólares; saltará directamente a 150. La factura llegará a cada gasolinera del mundo, incluida la tuya.